«Estamos en el final de un ciclo y Touriño es el único que no está cuestionado»

C. PUNZÓN / J. F. VIGO

VIGO

El líder de los socialistas vigueses augura bajadas de PP y BNG en las autonómicas y una subida del PSOE

24 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La cercanía de las elecciones autonómicas marca ya el discurso político y la condición de secretario general de los socialistas vigueses de Carlos Príncipe. Mantiene que esta vez sí el PSdeG afronta los comicios de octubre con un líder consolidado e industible en su formación. Por el contrario, el que fuera vicesecretario general del socialismo gallego asegura que las otras alternativas electorales, las encabezadas por Fraga y Beiras «sufren el claro agotamiento de los proyectos que representan», entiende que además ambos por última vez. Para el primer teniente de alcalde y senador, está claro que Galicia «está ante el final de un ciclo político, que no se cuanto va a durar todavía, pero el PSOE tiene que prepararse para coger el relevo», señala. Para él, la generación de los socialistas de alrededor de los 40 años, en la que se incluye, «tiene la obligación de ser la esperanza de este país, encabezados por Emilio Pérez Touriño, que es lo único estable». Sin Fraga y sin Beiras, le toca al PSOE, repite como también utiliza el mismo argumento para indicar que después de las experiencias de un alcalde del PP y otro del BNG a Vigo le llegará el turno en el 2003 a los socialistas, satisfechos, según sus impresiones, con el ascenso que le otorga el proyecto de Rodríguez Zapatero. Príncipe no reniega de la etapa en la que él fue el máximo defensor de los pactos en toda Galicia entre el PSOE y el BNG. «En aquel momento había que pactar con el Bloque, así como en Vigo había que darle a los ciudadanos la oportunidad de comprobar lo que hace y sobre todo lo que no hace el BNG, porque los vigueses querían probrar». Como la mayoría de los representantes de la ciudad Príncipe cree que Vigo merece más peso político en Galicia. «Hemos exportado riqueza y nos hemos olvidado de luchar por el poder, ese ha sido el error de Vigo», sentencia.