Los empleados de la antigua filial de Telefónica piden una investigación al Parlamento Los trabajadores de la antigua filial de Telefónica, Sintel, están en pie de guerra. Ayer los empleados de Vigo se encerraron en la Inspección de Trabajo y para finales de mes está convocada una huelga general de los 1.900 trabajadores que todavía quedan en toda España, 200 de ellos en Galicia. La compañía se halla en suspensión de pagos y ha anunciado un expediente por el que rescindirá 1.201 empleos. Sintel adeuda unas cuatro mensualidades a los trabajadores, que van a acampar en Madrid.
16 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los trabajadores de Sintel exigen la clarificación de la propiedad de la empresa ya que la familia Mas Canosa, actual propietaria, llevó a cabo la venta de 13 de las 19 filiales del «holding» utilizando paraísos fiscales como Islas Vírgenes y Luxemburgo. El comité de empresa exige una solución al grave problema financiero y de gestión y el levantamiento de la suspensión de pagos. Esta se presentó en el pasado mes de junio en un juzgado de Madrid. La empresa tenía entonces unas deudas reconocidas de 24.000 millones de pesetas. Venta política Los sindicatos han solicitado a todos los grupos parlamentarios que pongan en marcha en el Congreso una comisión de investigación para que se esclarezca la venta de Sintel por parte de Telefónica en marzo del 96 cuando la matriz era una empresa pública. La empresa fue vendida al líder anticastrista afincado en Miami, Jorge Mas Canosa, por 4.900 millones de pesetas cuando el presidente de Telefónica era Candido Velázquez, próximo al PSOE. A la muerte de Jorge Mas Canosa, hace un año, todavía no se había hecho efectivo el pago. Los trabajadores van a entablar querellas criminales contra Telefónica, la familia Mas Canosa y los gestores.