Cirsa y el grupo luso Solverde proyectan dos casinos con hoteles de cinco estrellas a menos de 20 kilómetros de distancia Dos casinos están en juego. Las empresas líderes del sector en España y Portugal, Cirsa y Solverde, aspiran a que la Xunta les conceda la licencia necesaria para instalarse, respectivamente, en Vigo y en Baiona. Los primeros desean trasladar su complejo de A Toxa a Samil con 2.000 millones; los segundos, introducirse en el mercado gallego con 3.000 millones. Ambos proyectos, situados a menos de 20 kilómetros de distancia, son incompatibles. Entre otras cosas porque la ley no lo permite. El alcalde baionés, Benigno Rodríguez, dice que el único viable es el de su villa. Su homólogo vigués, Castrillo, calla.
13 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El pleno de la Mancomunidad sirvió ayer para aprobar los presupuestos del próximo año (64 millones de pesetas, de los 34 son para personal) y poco más. El debate sobre las aspiraciones de Vigo y Baiona para albergar un casino no se llegó a producir. Benigno Rodríguez intentó días antes presentar una moción para que el organismo se pronunciase a favor de Baiona. Sin embargo, para evitar fricciones se optó simplemente dar cuenta de la moción que en su día se había aprobado en Baiona para solicitar a la Xunta la licencia. Y Castrillo cerró el asunto con laconismo: «Dámonos por enterados». Y es que el alcalde vigués apoyó en su momento a la compañía Cirsa, en su pretensión de trasladarse desde A Toxa a Samil, elaborando un informe municipal para la Consellería de Xustiza. Si en el caso vigués es la empresa la que tiró del carro hasta ahora, en el de Baiona sólo vendió las excelencias del proyecto el gobierno local, lo que ha hecho dudar del mismo. Sin embargo, el presidente del consejo de administración del grupo Solverde, Manuel Violas, ha invitado a Benigno Rodríguez, a su teniende alcalde Manuel Vilar y a los medios de comunicación a visitar el casino de Espinho el 19 de diciembre. Allí confirmará su planes.