Nada nuevo sobre el museo

VIGO

M. MORALEJO

El debate sobre el centro de arte contemporáneo se quedó en un encuentro de artistas locales y ponentes poco motivados Como «hapenning» no estuvo mal, sobre todo a la hora del café y las pastas. Pero las jornadas de debate sobre el Museo de Arte Contemporáneo vigués acabaron siendo un encuentro de amigos, artistas en su gran mayoría, movidos por un interés común hacia el futuro museo. Si a esto le añadimos unos ponentes poco motivados -improvisaban o simplemente divagaban-, y la falta de información de primera mano de los arquitectos del centro vigués, o del director del polémico Museo de Castrelos, que se limitó a pasar el micrófono, el resultado son unas jornadas de trámite, de muy bajo contenido y mucho menos compromiso.

02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Los seis millones de pesetas de presupuesto que recibieron los organizadores de las jornadas de debate sobre el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo parecen excesivos, a la vista de los resultados. Aunque no hay datos sobre el caché de los ponentes y el coste económico de sus intervenciones, lo cierto es que de la media docena de invitados, sólo tres llevaron preparada una intervención relacionada con el tema a tratar. Por lo demás, los 120 asistentes a las jornadas tuvieron oportunidad de conocer cómo funciona el Arteleku de Donosti, el Centro de Arte Moderno de Rotterdam o el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Público y ponentes debatieron largo y tendido sobre la necesidad de que los creadores se impliquen en la gestión museística, o al menos tengan algo que pintar en ella. También se discutió sobre Castrelos. A pesar de las reticencias del director del polémico museo, José Ballesta, a hablar de su trabajo, las jornadas parecen haber dejado clara una cosa, y es que Castrelos es el pasado, y el Museo de Arte Contemporáneo no tendrá nada que ver con él. La sesión de tarde de ayer -la última-, se centró en Vigo, pero tampoco consiguió arrojar mucha luz. En esta línea, Carlota Alvarez Basso, directora do Pazo da Cultura de Pontevedra, eligió dos palabras claves para definir las funciones y objetivos del museo: integración y diferenciación. Según Carlota Álvarez Basso Vigo precisa un proyecto museístico innovador, con un funcionamiento distinto, que no sólo llame la atención de los nuevos públicos, sino también de otros centros nacionales e internacionales. ¿Cómo? Tal vez ese sea tema para abordar en otras jornadas.