LA ENFERMEDAD BOVINA ALCANZA ESPAÑA Los minoristas se resisten a bajar los precios de la ternera, pero suben ligeramente el de las aves y los productos porcinos Los carniceros de Vigo cruzan los dedos para que no aparezcan más «vacas locas». Y es que ha bastado la confirmación de un sólo caso de encefalopatía bovina en Galicia para que la venta de carne de vacuno en la mayoría de los mercados de la ciudad haya sufrido una caída de las ventas de un 50%. Los comerciantes del sector hablan de enormes pérdidas económicas, a las que intenta hacer frente con la venta de otros tipos de carne, fundamentalmente de porcino y de ave (pollo y pavo) que, debido al crecimiento de la demanda por parte de los consumidores reticentes al vacuno, han experimentado un apreciable encarecimiento.
24 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Viernes, once y media de la mañana, y sólo un cliente ante el mostrador. Los carniceros de los mercados de Vigo sacaban ayer lustre a unos expositores en los que, por primera vez en mucho tiempo, pollos y pavos ocupaban las primeras posiciones de la parrilla de salida. José Manuel Fraga, carnicero y presidente de Mercacevi (Mercados Municipales de Vigo) no podía ocultar su indignación: «no hay epidemia, y tienen que decirlo claramente, porque si no esto va a ser una catástrofe para el sector». El presidente de los mercados municipales se muestra especialmente molesto con la forma en que las autoridades sanitarias están tratando el tema «nuestra cabaña es la mejor, lo que pasa es que nos quieren medir a todos por el mismo rasero, y no es lo mismo un caso aislado que hacer terrorismo de la alimentación, como ha ocurrido en otros países». El responsable de Mercacevi recuerda que «lo que se consume mayoritariamente es ternera de seis meses». Afirma que es necesario hacer todo lo posible para que no cunda la alarma «que hagan los análisis que tengan que hacer, para que los consumidores y los vendedores podamos estar tranquilos». Explica José Manuel Fraga que, a pesar de la caída de las ventas, los precios del vacuno se mantienen entre las 1.500 y las 1.600 pesetas el kilo, porque «bajar los precios confundiría al consumidor porque es como decir que el producto no es de calidad, y eso no es así».