Mucho más que gaitas

La Voz

VIGO

BEGOÑA R. SOTELINO CRÍTICA MUSICAL

27 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Vigo fue la ciudad elegida para la presentación por todo lo alto del nuevo disco de Uxía Senlle. La vocalista de Mos, ahora vecina de A Coruña, se rodeó de algunos de sus mejores amigos para un debut que apunta alto. Detrás se nota el respaldo de una discográfica potente que apuesta fuerte con una cuidadísima producción y un lanzamiento que mira fuera de Galicia y fuera de España. Danza das areas suena bien, y no suena a folk rancio. En el disco hay gaitas, pero medidas, sin acribillar el oido del cansado oyente de «el nuevo folk» que viene siendo «el folk de siempre» maquillado hasta que uno se harta de tanto brochazo superpuesto. Ya está bien de «innovar» cambiando la gaita gallega por la gaita irlandesa o la escocesa. La magnífica voz de Uxía, y su talento como compositora, brilló en el escenario del auditorio vigués mientras iba presentando uno a uno los nuevos temas, con la «manía» de destripar previamente el argumento de cada una de las canciones. Danza das areas es un trabajo difícil de clasificar porque no se encuentra bajo los parámetros habituales de la música tradicional que sale de Galicia. Cuando canta Páxaro de sal, cualquiera se puede imaginar a cantantes como Soledad Jiménez interpretando melodías parecidas. Cuando canta O río, si después de los primeros acordes se sus labios hubiera salido un Summertime, when the rythm is easy..., a nadie le hubiera sorprendido. El jazz, los ritmos pop, las melodías a lo new age se conjugan perfectamente con dosis comedidas de sonidos tradicionales autóctonos. El nuevo disco de Uxía, después de cinco años de sequía, contiene piezas con suficiente calidad como para funcionar fuera del endogámico circuito céltico y colocarse en las tiendas no en las estanterías de «Músicas del Mundo», sino en el de «Solistas femeninas internacionales». Su concierto de presentación en Vigo fue ganando en interés a medida que Uxía iba relajándose y dejándose querer por sus invitados especiales -en el escenario y en las butacas- compartiendo protagonismo al cincuenta por ciento. La interpretación a dúo de Pena Gabeora con la chica Berrogüetto, Guadi Galego, fue uno de los más intensos de la noche, como sorprendente fue el delirante y arrebatado solo de María del Mar Bonet, antes de compartir con Uxía la melodía de O mar anda. Las afinidades con cada uno de sus colegas dejó el concierto lleno de buenos momentos, con la Bonet, con Joao Afonso, con Filipa Pais, con Quim Fariña y con Xosé Manuel Budiño. El gaiteiro moañés fue el último en subir al escenario con una de las composiciones más movidas, Desamores. Algunos de los muchos colaboradores en la grabación del disco se encontraban también en la sala, desde la violonchelista y vocalista Rosa Cedrón, de Luar na Lubre, a la poeta Ana Romaní, o las pequeñas sobrinas de Uxía, María y Nuria, que hicieron los coros en el tema que abre el álbum, Vogar. Con los bises y los temas más populares de Uxía -rescatados de las raíces gallegas y portuguesas- llegó la fiesta al Centro Cultural Caixavigo. La madrina de las Cantadeiras de O Berbés sacó a relucir su lado más lúdico liberada ya de la presión del estreno y primera parada de su carrera sin fronteras.