El Deportivo sigue buscando un líder

Fernando Vázquez reclama el paso al frente de algún jugador, en un equipo que lleva años huérfano de mando en el campo, y Nolaskoain se ofrece a darlo


Como tantas veces ocurre con Fernando Vázquez, la respuesta se fue enredando hasta acabar en una reflexión que muy poco (más bien nada) tenía que ver con la pregunta que desató el monólogo. Antes del viaje a Soria se le preguntó al míster por la situación de Christian Santos, con quien había mantenido una breve conversación sobre el césped. Empezó aclarando que el careo con el venezolano no había sido intencionado —«Quedó de último y empezamos a charlar»—, y pasó a compartir lo que pretende de sus futbolistas, dada la condición de itinerantes de la mayoría —«Todo el mundo se va a marchar de aquí, así que tienen que pensar en su carrera personal, porque el destino está en otro lado»—, para cerrar la intervención de minuto y medio con pausa dramática antes de recuperar una vieja reclamación: «Es lo que necesitamos. Necesitamos líderes entre los jugadores para construir un gran equipo. Estamos en busca de líderes». Por el camino desgranó lo que pide a los llamados a convertirse en elegidos: «Me gusta verlos apasionados, ilusionados, comunicándose, con alegría...».

Todo eso tiene que ver con los resultados y el trabajo diario, pero también con unas condiciones innatas que hace mucho que no se aprecian en el plantel blanquiazul. Faltan voces cantantes, más allá del peso que aporta el brazalete. El mal es grave y trasciende al campo de juego, donde varios futbolistas han reclamado exhibiciones de carácter por parte de sus compañeros. Incluso capitanes como Dani Giménez han pedido públicamente mayor aplomo y autoridad entre los integrantes de las filas coruñesas.

Papel que incluye las correcciones a viva voz, las interpelaciones al colegiado y los constantes estímulos durante el duelo, y que la veteranía otorga a Álex Bergantiños. No se siente especialmente cómodo el de La Sagrada con la responsabilidad de asomar la cabeza, cuando lo suyo es el trabajo en segundo plano. Antes que él tampoco disfrutaron de la tarea los Pedro Mosquera, Juan Domínguez, Manuel Pablo, Valerón, Riki o Aranzubía, quien además (como en el caso de Lux) pasaba demasiado tiempo lejos de la zona de acción.

«Creo que los jugadores del centro del campo tienen que llevar la batuta, mandar un poco y llevar a la gente hacia arriba o hacia abajo», resumía ayer perfectamente Peru Nolaskoain al hablar de la plaza ideal desde la que ejercer el liderazgo. Acto seguido, se ofrecía: «Yo tengo capacidad y tengo que coger esos galones para crecer como jugador y como persona en el equipo». El vasco no titubea si le cae la responsabilidad encima. «Es importante que tanto en el vestuario como en el campo haya gente que sepa llevar al equipo. Los capitanes hacen un trabajo bueno, su trabajo, y si se anima más gente a dar ese paso adelante, será bienvenido», manifestaba.

Precisamente, la capitanía se ha vuelto un asunto espinoso e incluso fuente de conflictos (sucedió, por ejemplo, en la concentración de Vilalba con Pepe Mel). La falta de poso a la que aludía Fernando Vázquez durante su diatriba tampoco ayuda. «En el Athletic hay gente que lleva muchos años, gente de la tierra. Aquí es más difícil en poco tiempo hacer grupo y encontrar quien lleve el liderazgo», reflexionaba Nolaskoain. Da el perfil. El de agitador lo da Mollejo. Espaldas jóvenes para cargar el peso.

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