Dani Giménez, también de rabona

L. Balado

TORRE DE MARATHÓN

El portero se permitió ese golpeo ante el Oviedo, más un recurso que un lujo

21 ago 2019 . Actualizado a las 10:21 h.

Con la pierna derecha, Ager Aketxe no es lo mismo. Se vio cuando en el minuto 33 de partido ante el Oviedo el centrocampista probó a Alfonso Herrero con un tiro desde la frontal asistido por Borja Valle. Lo mejor del vasco estaba por llegar.

Su derechazo fue flojo. Fácil para el meta carbayón que dio salida al balón en largo. O trató de dársela. Recuperación. Gaku retrasa para Lampropoulos y el griego entrega el balón a Dani Giménez antes de abrirse a banda para volver a empezar la jugada. Un movimiento táctico automático, de esos que se tratan de grabar a fuego desde benjamines.

El zaguero probablemente no esperaba ningún cambio en el guion de una acción que se da, en términos prácticamente idénticos, en todos los partidos de fútbol de todas las ligas de fútbol.

Y entonces Dani, ante la presión de Ortuño, se la devolvió al exfutbolista del AEK de Atenas. De rabona. El guardameta se presentaba al zaguero.

Una más del portero gallego que sigue midiendo el vigor de los corazones de la grada dando continuidad a los pruebas cardíacas que inició el curso pasado, ya en pretemporada.

En el mes de agosto del 2018, en el tradicional bolo estival ante la Ponferradina, el vigués le tiró un regate a Saúl Crespo en una baldosa cuando acudió como una bala a tratar de aprovecharse de una entrega comprometida procedente del entonces fabrilista Blas. El quiebro dejó tumbado al centrocampista de la Ponfe, pero pasó a un segundo plano cuando Yuri, un minuto después, trató de resarcir a su compañero humillado con otro lujo para la galería. Tras un taconazo de lo más frívolo, Quique González soltó una patada al brasileño y se montó la tangana que enterró ese primer regate.

El deportivismo olvidó lo que tenía bajo palos. Pero en la jornada siete, el vigués volvió a hacerlo. Rompió a Uche en el duelo ante el Nàstic que los coruñeses ganaron por 1-3. Un regate en seco. Más de 10 que de 1. Desde entonces, el arquero sale a pequeño infarto por partido permitiéndose lujos en el alambre que el tiempo ha acabado por demostrar que sabe gestionar sin que le supongan puntos al equipo. Tras un año en la meta blanquiazul, al portero solo se le recuerdan dos errores gruesos en un mar de paradas salvadoras. Uno en los albores del curso pasado ante el Tenerife en un balón por alto y otra, una tragada en toda regla, ante el Extremadura en la recta final del campeonato pasado. Ninguna de ellas relacionada con los riesgos que acostumbra a tomar con el cuero en los pies.

En una temporada en la que se habla de un Deportivo más directo bajo el libreto de Anquela, Dani Giménez sigue contando con el compromiso y la confianza que tuvo con Natxo o Martí. Porque además de demostrar su destreza en el juego corto, el portero demostró que las molestias que le impidieron jugar pelotas largas durante la promoción están superadas. El cancerbero blanquiazul golpeó el esférico en largo en 22 ocasiones durante el debut del equipo en Riazor con un acierto en sus envíos del 32 % siendo el jugador que más desplazamientos largos hizo de los presentes sobre el verde.