El Deportivo se instala en la nada

Consuma ante el Almería su sexta igualada del año en Riazor y no frena su sangría de puntos como local


El Deportivo se desangra en Riazor, donde no halla fin a su paupérrima racha de resultados. Otro adversario del montón, esta vez un Almería trufado de jugadores voluntariosos y poco más, se llevó un punto (0-0) del estadio coruñés, que va camino de convertirse en el más cómodo desplazamiento de la Liga. El de anoche se convierte en su sexto desde el arranque del año, cuando apenas ha festejado una victoria y los tres puntos sin jugar del Reus. Apenas aprovechó la derrota del Osasuna y ahora queda a expensas de que el Mallorca y el Cádiz puedan acabar la jornada a menos de un triunfo de él.

La pitada general con que el Dépor se retiró al descanso resumió un primer período paupérrimo de los coruñeses. No es que estos se hayan olvidado de jugar a la pelota y prefieran jugar al fútbol, es que nada queda de un estilo con el que este equipo se identificó desde el principio de temporada y que ahora en plena crisis y cuando las primeras dudas lo atenazan ya no valen.

Todo quedó claro desde el mismísimo saque inicial, cuando Pedro sirvió atrás a Marí y este pegó un pelotazo a la cabeza de Christian Santos. Habría que decir que ya la alineación hablaba claro de este nuevo Deportivo, con apenas dos centrocampistas (Didier Moreno para barrer y Vicente para ¿tocar?), mientras Pedro se convertía en un delantero más junto al casi inédito hasta ahora Santos.

Con estos mimbres podría pensarse que el Deportivo se inclinaba por vencer desde la fortaleza defensiva, pero no. Cada vez que el Almería halló la espalda de Didier Moreno el Deportivo se tembló y hasta a punto estuvo de derrumbarse como un castillo de naipes. Tan frágil era. Pero el disparo de Corpas se estrelló en el poste y el de Juan Carlos encontró la manopla salvadora de Dani Giménez. A favor de los blanquiazules, solo hubo que reseñar el cabezazo alto de Marí en un córner bien botado por Pedro.

El Dépor, cada vez más partido en dos, los cuatro futbolistas de ataque y los cinco defensivos con Vicente como único islote central, regresó de los vestuarios más decidido, pero con los mismos debates del principio. Peleado con el balón y muerto de miedo cada vez que Juan Carlos encontró espacio entre líneas, cuidó cada estrategia como si de oro se tratase, porque sabía que ahí le va la vida. Un buen centro de Saúl acabó con dos remates consecutivos de Santos y Pedro que desbarató el portero del Almería. Y a la hora de juego, Corpas se plantó solo ante Dani Giménez en el mano a mano tras un desastroso saque de esquina deportivista que provocó el contragolpe en superioridad de los visitantes.

Desfondado en el esfuerzo con el paso de los minutos, la aparición de Nahuel dotó al Deportivo de otro plan de ataque gracias a la calidad individual del refuerzo de invierno, pero el omnipresente Corpas volvió a fallar un balón perdido en el punto de penalti que cortó la respiración de Riazor. El estreno de Vítor Silva como blanquiazul provocó un terremoto en la disposición táctica del equipo (Simón pasó al lateral izquierdo y Pedro, al derecho), pero el luso sirvió a Nahuel un pase en profundidad que el portero del Almería solo salvó en falta. Cartabia probó sus reflejos en el lanzamiento directo. En plena prolongación, una jugada de Nahuel dejó el balón a Duarte solo ante el meta, pero el central no acertó a superarle.

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