Mauro Silva: «Soy otro coruñés que vive en Brasil»

Regresa este jueves a A Coruña, «orgulloso» de dar nombre a una calle «cerca de Riazor»


«Orgulloso y feliz», como lo estaría cualquier otro coruñés. Así se siente el exdeportivista Mauro Silva Gomes (São Bernardo do Campo, Brasil, 1968) ante su inminente regreso a A Coruña. El deportivismo tiene una cita con él y con la historia este jueves (18.00 horas). El brasileño tomará un avión en Sâo Paulo y recorrerá 12.000 kilómetros para dar nombre a una calle junto al estadio de Riazor, 13 años después de que el pleno municipal le concediese tal honor. Vicepresidente en la actualidad de la Federación Paulista de Fútbol, Mauro Silva se considera ante todo «otro coruñés que vive en Brasil».

-¿Con qué ánimo regresa usted a A Coruña?

-Estoy encantado, orgulloso y feliz. Después del recibimiento que me hizo Riazor hace unos meses, que fue algo increíble, volver ahora que se inaugura una calle que lleva mi nombre a 12.000 kilómetros de donde nací es un privilegio. Ni soy Vargas Llosa ni Stephen Hawking. Que un chaval que jugaba al fútbol tenga una calle... Es increíble. Yo solo he intentado ser un buen ejemplo para los demás, especialmente para los chavales.

-¿Se siente un poco coruñés?

-Un poco, no. ¡Mucho! Viví en A Coruña entre los 24 y los 37 años, y eso marca. Mi relación con el club, por todos esos títulos, y con la ciudad ha sido muy intensa. Elegí el paseo marítimo para vivir, hice grandes amigos, iba al cine -a Los Rosales, que entonces no había salas en el puerto-, a restaurantes... Me relacionaba con la universidad a través del Campus Mauro Silva... Siempre estuve muy integrado.

-¿Qué le parece la ubicación de la calle que llevará su nombre?

-Me encanta que esté dentro de la ciudad y cerca de Riazor [es una perpendicular a la avenida de Gran Canaria]. Incluso algunos aficionados podrán pasar por ella de camino al fútbol. Y ojalá sea un recuerdo de los valores del deporte, del fútbol no como fin sino como medio para derribar muros y construir puentes para conseguir una sociedad mejor. El fútbol tiene ese poder, esa capacidad de mostrar buenos ejemplos.

-¿Le preocupaba que no se acometiese una decisión tomada por el pleno municipal hace 13 años?

-La propuesta del alcalde Francisco Vázquez en el 2005 ya me llenó de orgullo. A partir de ahí es cierto que estás a la expectativa, pero A Coruña ya me había dado mucho más que yo a ella, no tenía derecho a pedirle más. Y menos después del homenaje que me hicieron hace un año. Al final, yo soy solo otro coruñés que vive en Brasil. Pero el sueño se hace realidad y tengo que agradecérselo también al alcalde Xulio Ferreiro. Y no me gustaría dejar pasar este momento sin darles las gracias a mis compañeros en el Deportivo. Mi cariño y mi recuerdo en este momento son para Bebeto, Fran, Donato, Valerón, Luque, Makaay, Djalminha... Tendría que citarlos a todos. Y también para dos grandes entrenadores, Arsenio Iglesias y Javier Irureta.

-Bueno, ¿y qué le dicen a usted en Brasil cuando explica que le van a dedicar una calle a 12.000 kilómetros de su casa?

-Pues estoy recibiendo muchísimas felicitaciones por Facebook o Linkedin. Personas que me conocen, y otras que no. Estoy muy contento. En este momento de transición que vivimos en mi país, con tantos políticos presos, que un brasileño tenga reconocimiento en España es un motivo para la esperanza de que lo podemos hacer mejor. Brasil es un país maravilloso, con una diversidad increíble y gente de todas las procedencias conviviendo en armonía. Es evidente que tenemos que mejorar en transparencia y en otras cosas, pero también hay brasileños con una imagen buena en el exterior, y eso es muy importante.

-¿Y en la federación?

-Bueno, aquí la verdad es que no queda tiempo para mucho. Empiezo a trabajar a las 10 y nunca sé muy bien cuándo voy a salir. Estamos haciendo un trabajo importante desde la base para intentar generar entrenadores muy preparados para trabajar tanto con niños como con profesionales, tratamos de mejorar los reglamentos de competición, y lo más importante, crear un sistema de valores para que la gente entienda la importancia real del deporte. Es decir, nuevamente el fútbol como un medio, no como un fin; y el deporte, como una herramienta de transformación social. Esto es clave en Brasil, donde el fútbol despierta grandes emociones.

«Tantos cambios de entrenador suelen ser un mal síntoma»

Aun volcado con el trabajo que está realizando en la Federación Paulista de Fútbol, Mauro Silva trata de seguir la actualidad deportiva del Dépor, y no oculta su preocupación.

-Es un momento delicado para el Deportivo, duro para todos. No parece fácil mantener la categoría, pero hay que jugar cada partido con ganas y pelear mientras existan posibilidades matemáticas de permanencia, porque todavía es posible. La situación es preocupante, pero, aun así, de todo se aprende.

-¿Qué enseñanza se puede extraer de esta situación?

-Es el fútbol, y es la vida. A veces juegas cinco temporadas seguidas la Liga de Campeones, a veces vienen momentos duros. Ahora toca mantener la unidad y trabajar para construir algo mejor. Dignidad y esfuerzo de todos para perseguir nuevos éxitos, como nos ha pasado a todos en la vida. Toca buscar la excelencia para gestionar un Dépor mejor.

-¿Por qué cree que se ha llegado a esta situación deportiva?

-Cuando una empresa planifica a largo plazo, elige un CEO y un equipo de trabajo. En este caso, un entrenador y trabajadores que sigan el plan trazado en el tiempo, la línea prevista. Pero ninguna empresa cambia constantemente de profesionales. Tantos cambios de entrenador suelen ser un mal síntoma. Y parece que no se acertó con el profesional buscado desde el principio.

-¿Le parece que está descompensada la plantilla?

-Eso es más difícil de evaluar desde la distancia, viendo los partidos por televisión y sin conocer el trabajo diario. No quiero ser duro con la directiva. No es fácil hacer una plantilla con limitaciones financieras y competir al máximo nivel.

-Pero, por ejemplo, parece claro que ha habido problemas importantes con los guardametas.

-Seguro que todos los involucrados en el club pensarán que algo se pudo haber hecho mejor cuando echen la vista atrás. Pero es que eso es fácil de hacer cuando ya han sucedido las cosas. Insisto, no es fácil recuperar la salud financiera y rendir a un nivel alto. Estás obligado a acertar, pero no siempre tienes el margen de maniobra adecuado para hacerlo. Ojalá todo salga bien y obtengamos buenas lecciones de todo esto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
29 votos
Comentarios

Mauro Silva: «Soy otro coruñés que vive en Brasil»