Seedorf persiste en su credo

La vuelta de Adrián permitiría al técnico apenas tener que retocar para mañana la alineación y la táctica por las que se inclinó en sus primeros partidos


A buen seguro que hubo un suspiro de alivio en el rostro habitualmente risueño y tranquilo de Seedorf cuando Adrián, vendado con cintas blancas por encima y por debajo de la rodilla izquierda, le manifestó sus buenas sensaciones y le pidió saltar al campo a probarse junto a sus compañeros. «La sensación fue buena, a ver mañana», se expresó al término de la sesión vespertina de ayer el delantero de Teverga. Acababa de acometer noventa minutos de fútbol-tenis y se retiró a los vestuarios con un esprint a lo ancho del primer campo de Abegondo, al estilo del que le sirvió para llevar el balón de área a área en la ocasión más clara del Dépor del pasado sábado en Mendizorroza, la que acabó con el disparo a la cruceta de Bakkali.

La vuelta de Adrián, a quien el parte médico del pasado martes le diagnosticaba una lesión de grado uno en el ligamento lateral interno de la rodilla, supone un alivio para el entrenador holandés, quien no ha dudado en señalar al asturiano como pieza clave en sus planes, hasta el punto que le colocó el brazalete de capitán por delante del criterio de la plantilla. Si hoy se confirman las buenas sensaciones y el dorsal quince deportivista pasa la prueba definitiva (nunca estuvo de baja, según matizaba ayer un portavoz del club), entrará en la convocatoria de hoy, y mañana (21.00 horas, beIN LaLiga) volverá a ser pieza clave para recibir al Espanyol en Riazor.

Si Adrián es finalmente baja

La hasta ahora presumible baja de Adrián disparaba las cuentas sobre cómo supliría Seedorf su ausencia. Sin más delanteros puros en la plantilla que los tres con que ha jugado de inicio desde su llegada a A Coruña el pasado día 5, el entrenador holandés se veía abocado al primer cambio de plan. Si se da por hecho que la baja de Bakkali por sanción será cubierta por Cartabia, un compañero con el que el belga guarda en común buena parte de sus características de desborde, velocidad y uno contra uno, la falta de Adrián podría obligar al técnico a agitar la alineación. Quizá pasase entonces del esquema de los tres delanteros al de los tres mediocentros, con el danés Krohn-Dehli más adelantado que en las últimas jornadas, mientras Mosquera y Borges se disputarían un puesto al lado de Guilherme, con más papeletas para que el coruñés lo acabe ocupando.

Si regresa Sidnei

Junto a la baja de Bakkali, tampoco jugarán mañana Valverde ni Albentosa, lesionados. En cambio, Sidnei está en disposición de volver a la alineación, pues el brasileño, salvo sorpresa, recibirá el alta médica. Después de perderse los tres últimos partidos, su vuelta se espera como agua de mayo para cerrar la portería deportivista, pero podría obligar a un nuevo movimiento de piezas. La posición habitual del brasileño es la de central izquierdo, por lo que o Bóveda se mueve a la de central diestro, o en esta entra Schär y el vasco hasta podría regresar a su posición natural en el lateral derecho.

La duda de Koval

La duda de Adrián no es la única que Seedorf medita. Koval (quien se perdió el último partido) se entrenó ayer sobre el césped, pero al margen del grupo y junto al recuperador, por lo que también habrá que esperar a hoy para saber si mañana es competencia para Rubén bajo palos.

Seedorf evita a Schär

X. Fernández

Ha preferido a un lateral o un mediocentro en la plaza del central mundialista

Holanda, la de la inolvidable final de Sudáfrica, la que en Francia 98 cayó en semifinales frente a Brasil -Seedorf disputó los últimos nueve minutos de la prórroga-, no estará en el próximo Mundial. Suiza, sí. Suiza se clasificó como segunda de grupo, a un solo punto de la primera plaza. En buena parte, gracias a Schär. El central, indispensable para Petkovic, brilló también en la repesca ante Irlanda del Norte, en la que su equipo exprimió un gol de penalti y pasó los 180 minutos sin encajar. Cuando Seedorf dirigió su primer entrenamiento en el Deportivo, el 6 de febrero, dedicó un montón de tiempo a instruir a Schär. Detuvo incluso los ejercicios para corregir al zaguero. Todo apuntaba a que pulía los defectos de un futuro titular -Andone fue el otro futbolista a quien se dirigió repetidamente el míster-, y sin embargo, los ensayos anunciaron una pareja inédita para el eje de la zaga. El técnico probó con Bóveda y Albentosa y mantuvo la mezcla para enfrentar al Betis y al Alavés.

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