Mapa del camino que lleva al pozo

No hay línea a salvo de la quema en un Dépor que no reacciona y frente al Betis volvió a defraudar


a coruña / la voz

El Leganés arrancó el curso con un límite salarial inferior a los 35 millones de euros. Reforzó cada línea del campo, para lo que invirtió poco más de cinco millones. La pasada semana aguantó 89 minutos a un gol de la prórroga que llevaba a la final de Copa. Asier Garitano, su técnico de las cinco últimas campañas (cogió al equipo en Segunda B), empleó en la semifinal del Pizjuán un once completamente distinto al que tres días antes había empatado en campo del Getafe. Solo repitieron Diego Rico y Eraso, reemplazado antes de la hora de encuentro. Hasta caer, el Lega había eliminado al Valladolid, al Villarreal y al Real Madrid, siempre con titulares competitivos pese a las rotaciones, que nunca han disminuido el nivel de un equipo a once puntos del descenso, con un encuentro aplazado aún por disputar.

A 17 de la línea roja está ya el Eibar, 33 millones de tope salarial en septiembre, peleando en febrero por meterse en competiciones europeas. En verano vendió a un hombre clave en su zaga (Lejeune), se fueron libres otros dos asiduos del once (Luna y Adrián), perdió por lesión al portero (Yoel) y todavía no ha podido contar, también por problemas físicos, con su mejor jugador del curso pasado (Pedro León). Alcanzada la jornada doce, el conjunto armero solo contaba dos victorias. Desde entonces, los de Mendilibar (tercer curso consecutivo en Ipurúa) han sumado ocho más, pese a los constantes problemas en la zaga y el mal rendimiento anotador de su hombre gol (tres dianas lleva Enrich, ahora de baja).

El Girona, presupuesto más bajo de la categoría y tercero por la cola en cuanto a inversión posible en plantel y filial (31 millones) se reforzó con trece futbolistas durante el mercado estival; ocho llegaron cedidos tras el ascenso. Machín, que lleva cuatro campañas en el Montilivi, solo ha hecho hueco a dos de los nuevos en su once titular. Stuani, viejo conocido de la Liga, 31 años y doce goles a estas alturas; y el ex del Sporting Bernardo. Ambos, repatriados desde Inglaterra tras descender con el Middelsbrough. El resto de habituales ya estaban en el equipo en Segunda.

El último en tope salarial al arrancar la competición era el Getafe de Bordalás (menos de 29 millones). También recién ascendido. El domingo empató en el Camp Nou, animando el campeonato y poniendo doce puntos de margen con el camino de vuelta a la B. En el once suelen juntarse cinco futbolistas que ya figuraban hace un año en el plantel. Entre ellos, el referente en punta, Jorge Molina, de 35 años. Arriba le acompaña Ángel (ocho goles), fichado a un conjunto de la categoría de plata, como otros dos compañeros en el más frecuente elenco titular.

De entre los cuatro conjuntos, solo el vasco supera el 50% en la media de posesión, y únicamente el catalán alcanza el 75% de acierto en el pase. Ocupan, sin embargo, los tres puestos más altos en infracciones por encuentro; tres de las cuatro primeras plazas en duelos aéreos ganados; y, encabezados por el Eibar, son una referencia en cuanto a intercepciones durante la transición ofensiva del rival.

Ejemplos de clase obrera, temidos especialmente por su fútbol sin balón. El manejo de espacios, aprovechamiento de esfuerzos, posicionamiento, intensidad… Equipos ásperos que además se ciñen a un guion. Línea por línea, todo lo que el Deportivo no es.

Al Deportivo le sobra pedigrí, colectivo e individual, y le falta un plan. Lo ha plasmado en tres años y medio que desembocan en su peor momento desde que retornó a Primera empeñado en sanearse y deshacerse del cartel de equipo ascensor que lo acompañaba mientras su directiva lo dejaba en condiciones de liquidación. Lo económico, ya bien. Acuerdos indispensables para la supervivencia, mejoría notable en el presupuesto (este, sin maquillar) y en el tope salarial. Sobre el césped, una deriva que cimenta el camino al pozo, desde la portería al banquillo, sin saltarse un solo lugar.

PORTERÍA

El lujo excesivo de no gastar. Quizá Koval sea el nuevo Pletikosa o el próximo Roef. Puede que salte al campo en la última jornada, ya sin nada en juego, y se convierta en décimo ocupante de la silla más caliente en el plantel blanquiazul. El ucraniano es la última apuesta exótica en la plaza que menos invita a arriesgar. Los coruñeses cuentan más pifias condenatorias que manos salvadoras bajo palos en cada candidato a reemplazar a Fabricio al que se ha dado la mínima continuidad. No ha habido inversión seria en el puesto sometido a mayor presión.

Koval se lesiona en su mano izquierda en la sesión

Efe

El meta ucraniano se dañó el índice de su mano izquierda y está pendiente de pruebas médicas para evaluar su lesión

El portero Maksym Koval y el central Fabian Schär se han lesionado este martes en la primera sesión de la semana que ha programado el entrenador del Deportivo, Clarence Seedorf.

Koval, que llegó al equipo en el mercado invernal, se dañó el dedo índice de la mano izquierda en uno de los lances del entrenamiento y está pendiente de pruebas médicas para determinar el alcance de su dolencia. También se ha lesionado Fabian Schär, quien se retiró antes de tiempo por una contusión.

Además, el brasileño Sidnei Rechel ha estado al margen del grupo para continuar con el proceso de recuperación de la lesión muscular que sufrió el mes pasado ante el Levante. En la enfermería del Deportivo también ha ingresado esta semana el centrocampista uruguayo Fede Valverde, que sintió un pinchazo muscular en el partido de este lunes con el Betis (0-1), en el que regresó a la titularidad y tuvo que pedir el cambio a los trece minutos.

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Lux, suplente en el Mallorca, solo se volvió indiscutible en Primera con el Dépor cuando su competidor se lesionó. Manu Fernández retornó con 29 años y solo nueve titularidades en la máxima categoría, todas correspondientes a una anterior etapa en Riazor. Tyton fue incorporado tras bajar con el Stuttgart; Rubén había descendido sucesivamente en el Almería y el Levante; Pletikosa llegó para cerrar su carrera, y Roef como producto de un intercambio provisional. Pantilimón, tercer portero en tres años que dura menos de seis meses en A Coruña, llevaba curso y medio sin jugar. Balance insólito que genera además una presión extraordinaria como carga añadida para el que llega, y una falta de seguridad contagiosa en quien debe parar o iniciar jugada desde atrás.

CENTRALES

Una mezcla imposible. En la suerte del inicio da lo mismo que se observe a un portero que a un central. Pocos resisten el escrutinio del balón jugado. Seedorf ha exigido a los suyos que eviten el carril del medio al sacar el cuero. No quiere más contras originadas a escasos metros de portería propia. Por eso prescindió al estrenarse de su efectivo de mejor toque entre los que tenía a disposición. Schär arriesga en un equipo que no se lo puede permitir. El suizo, fichaje estrella, viviría quizá días de gloria en conjuntos más desahogados, en los que sus habituales despistes al tirar la línea del fuera de juego (por ejemplo) no costaran gol. Es el paradigma del talento individual estragado por un colectivo que sufre horrores cada error.

El nuevo míster optó por la contundencia de quienes no suelen adornarse, aunque tuviera que otorgar a un lateral derecho otra de las plazas malditas: la parte izquierda del eje de la zaga. Allí sufrió Bóveda ante el Levante y allí volvió a sufrir frente al Betis de Setién, coronado por un punta que hasta hace dos días jugaba en un filial de la parte baja de Segunda B. Sidnei es el único especialista, el futbolista con más valor del actual plantel, capaz, cuando está fino, de adaptarse a cualquier distancia entre la portería y la medular. Albentosa sufre a campo abierto, como le pasaba a Arribas; Schär, ante la falta de espacios. El reto, todavía por cumplir en la jornada 23, es que mezclen bien.

LATERALES

Sin auxilio ni relevo. Cristóbal, que brilló en banda durante sus años de corto, estaba obsesionado con reforzar el carril. Quería un lateral de perfil distinto al que ofrece Juanfran, sin alternativa en Valentín. En la izquierda, el reemplazo de Luisinho solo está para situaciones de emergencia. El portugués se ha convertido esta campaña en baza fundamental en ataque, como lo fue el madrileño en el otro costado durante la pasada. Sin embargo, ambos conceden demasiada distancia al defender y no cuentan apenas con ayudas que faciliten las transiciones tras pérdida. Los dos contra uno son constantes, con independencia del rival. Otra tara propia de conjuntos de postín, en los que el tiempo que pasa la pelota en campo ajeno compensa las lagunas en el propio.

CENTRO DEL CAMPO

Cinco, para todo lo demás. Este invierno, los equipos en problemas priorizaron una plaza a reforzar. La misma que eligieron varios de aquellos que ya marchaban bien. O, volviendo la vista al Bernabéu de esta noche, el multimillonario PSG. Los franceses reclutaron a Lass. El Villarreal, a Javi Fuego; el Valencia, a Coquelin. El Eibar fichó a Diop; el Getafe, a Flamini. Peñalba llegó a Las Palmas; Iturra y Lacen al Málaga. Todos, especialistas en colocarse e interrumpir. Setién, que ha visto como el suyo (Javi García) no rinde como esperaba, se ha enrocado con tres centrales y así venció en Riazor a un Dépor con cinco centrocampistas en nómina entre los que no hay un destructor. Era objetivo prioritario en enero, pero no llegó.

Bergantiños, el único que ha respondido al perfil desde el ascenso, se fue a Gijón. Se le achacaba una falta de calidad que todos los técnicos acabaron pasando por alto en algún punto a falta de un recurso mejor. Sí fichó el Dépor a un centrocampista, es cierto. Krohn-Dehli multiplica la cantidad de lo mismo a disposición del entrenador. Jugador de largo recorrido vertical, cómodo en una medular superpoblada o cerca del área rival. Borges responde a ese patrón. Guilherme y Mosquera son más útiles para iniciar jugada o retener el cuero. Valverde, el único con condiciones para asumir todas las tareas mencionadas, apuntó el lunes hechuras de destructor. Duró un cuarto de hora y a su relevo se le hizo enorme la cantidad de hierba para abarcar. Entre la inocua primera línea de presión blanquiazul y la zaga local camparon casi sin estorbo Joaquín, Fabián y Boudebouz. Con Francis y Junior a modo de señuelo en los costados para ampliar aún más los espacios a merced de los interiores del conjunto andaluz. En ese terreno inmenso quedaron atrapados el tico y el danés. Seedorf recordó tras el encuentro que el Betis suele dominar sus citas desde la posesión. En su plantilla, sin saboteador, eso solo se contrarresta con solidaridad y por acumulación.

SEGUNDA LÍNEA DE ATAQUE

En constante interinidad. El holandés empezó por alistar a Bakkali, como Pepe Mel. El belga registra siete titularidades como extremo, la plaza más inestable del once. En quince ocasiones le ha tocado a Fede, en diez a Adrián, en seis a Lucas, y en cuatro a Carles Gil. El valenciano ha ejercido en otro par de oportunidades como enganche, puesto que ha ocupado ocho veces Çolak y que aparece y desaparece según el míster. El nuevo prescindió de él. Todos los citados comparten otro rasgo además de la interinidad: remolonean sin balón. Los registros señalan al argentino en la lista como quien más se esfuerza en auxiliar al lateral, pero las superioridades del adversario por banda son constantes en los encuentros del Deportivo. Además de cantidad, a las ayudas les falta calidad: frente al Betis, un equipo que vive de mover la pelota (la tuvo el 61% del tiempo) la presión en zona avanzada volvió a carecer de coordinación.

DELANTERA

El corral se queda pequeño. El atosigamiento a los centrales verdiblancos, asistidos por Guardado, se produjo, como es costumbre, a voluntad. Andone se cargó de faltas que amenazaban tarjeta antes de hartarse de perseguir la pelota de un adversario a otro, mientras las vigilancias de sus compañeros en el frente de ataque no ponían en riesgo la circulación.

Adrián no estuvo el lunes para persecuciones en bloque. Tampoco Lucas, prácticamente inadvertido durante todas las fases del juego desde su rincón. En una esquina, pierde gol, y allí se pasó todo el primer tiempo, por sexta vez en esta campaña que arrancó ambicionando ir a un Mundial para el que hace varias jornadas perdió el tren.

De camino, se ha visto señalado por parte de la grada y ha encogido su acierto anotador. Enlaza once duelos saliendo de inicio para no marcar. Andone tampoco ha estado hasta ahora a la altura de su pasado. El Dépor centró dinero y esfuerzos en unir a dos delanteros de talla, pero nadie ha conseguido que mezclen y se les ha quedado pequeño el corral.

VESTUARIO 

Ni líderes ni rebaño. Cuando Adrián llegó a la charla previa se encontró junto a su nombre la designación como capitán. Lo eligió el técnico, empeñado en encontrar un líder, papel en el que la serenidad y el perfil bajo del asturiano no parecen encajar.

Tampoco ha habido suerte en esa materia. Ha faltado pastor en la caseta porque no hay rebaño al que guiar. Cuantos abandonan el Dépor aluden a una frágil unión de su plantilla que reconocen varios de quienes la engrosan. Aunque se ha tratado varias veces de restar importancia al detalle, apuntando a lo habitual de la disgregación en el fútbol profesional, la tensión ha derivado en conflicto en demasiadas ocasiones como para pasar por alto el rol conciliador. Fue eso, por ejemplo, lo que decantó a favor de Gaizka Garitano la elección de míster para la 2016-2017, con Patxi Ferreira como enlace con el jugador.

El tándem no bastó; ni solucionó los males internos el penúltimo sistema de elección de portador de brazalete. La votación impulsada por Mel abrió más heridas de las que cerró. No hay voz cantante en las filas blanquiazules, ni bloque identificado al cien por cien con el proyecto, ni míster que haya triunfado como pacificador.

CUERPO TÉCNICO

Los perfiles más dispares. El técnico más reciente afirmó el lunes en sala de prensa que todo el mundo sabe cómo juega el Betis. Todo el mundo sabe también cómo juega el Celta, pese a los últimos cambios de entrenador. No hay duda en cuanto a la propuesta del Getafe, Eibar, Leganés, o Girona; gusten menos o más. Con el Dépor hay que adivinar. Desde el retorno (hace tres años y medio) se ha echado en brazos de entrenadores que venían de vuelta, como Víctor Fernández o Pepe Mel. Ha apostado por dar su primera oportunidad a un ex como Víctor Sánchez o por el salto de Cristóbal Parralo desde el filial. Cada uno, con sus ayudantes, su dibujo y su modo de interpretarlo.

Carrileros que un día apuran línea de fondo, otro doblan por dentro y al siguiente no pueden ni aproximarse al interior. Delanteros solos y acompañados, trivote o medular para dos. Posesiones largas o transiciones rápidas. Presión avanzada o repliegue en campo propio para robar y volar. Hay futbolistas que han hecho todo eso sin cambiar de equipo ni tener apenas tiempo de sumar canas. Tino Fernández destacó en Seedorf su liderazgo y su carisma, su condición de exfutbolista ejemplar. Es difícil que el tercer técnico en un solo curso vaya a definir el perfil al que apostar el futuro deportivo de un club.

 

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