Muchos los llamados en el Deportivo, dos los elegidos

Solo Juanfran y Sidnei siguen en el Dépor entre aquellos que recalaron en el club durante el verano posterior al último ascenso, una vez completados tres cursos con 45 altas en el plantel blanquiazul

El mapa de altas y bajas del Dépor hasta el pasado verano El mapa de altas y bajas del Dépor hasta el pasado verano

a coruña / la voz

Llegaron camuflados entre la multitud de eventuales. Gente que venía a cumplir un encargo de temporada, llenar la bolsa y volver a casa, o quizá buscar otro lugar en el que ganarse el próximo jornal. Traían pinta de temporeros, como el resto. Uno se presentó incluso fuera de forma. Pero guardaban un plan distinto en la cabeza. Tanto Sidnei como Juanfran insistieron en quedarse y lo lograron, cada cual a su manera. Acaban de completar su tercer curso en el Deportivo; un reto al alcance de pocos elegidos dentro de un plantel en permanente reforma que ha registrado 45 altas desde aquel verano en el que un central y un lateral diestro respondieron a la oferta para jugar fútbol de Primera en A Coruña.

El club blanquiazul aspira hoy a un bloque consolidado al que añadir retoques puntuales durante cada salida al mercado. Una base de profesionales vinculados a la ciudad y al equipo en torno a la que ir subiendo de nivel en cada campaña. Nada que ver con el producto de la necesidad de aquella temporada 2014-2015, en la que solo Haris Medunjanin ingresó con contrato de más de un año. El resto de novedades las constituyeron siete futbolistas prestados, dos con vínculo hasta el siguiente 30 de junio, y otro con solo seis meses. Diakite fue el primero en bajarse del carro, que viajaba varias marchas por encima de la del gigantón galo que ahora milita en el Ternana, conjunto salvado por los pelos del descenso a la tercera categoría italiana. Llegado el verano cayeron a puñados: Cuenca y Canella -acaban de bajar a Segunda con el Granada y el Sporting, respectivamente-, José Rodríguez -cedido este invierno desde el Mainz alemán al Málaga-, Helder Postiga -campeón de la última Superliga India con el Atlético Kolkata-, Luis Fariña -enrolado momentáneamente en el Asteras Trípoli griego-, Iván Cavaleiro -juega en la Championship inglesa con los Wolves- y Diogo Salomao -al autor del gol de la salvación en el Camp Nou se lo llevó Fernando Vázquez al Mallorca hace año y medio-.

La nómina de itinerantes había crecido durante la siguiente visita al mercado. En enero del 2015 llegaron por poco tiempo Helder Costa y Borja López, de participación testimonial, y otro par cuya vinculación al Dépor aún prosigue.

Se enrolaron Borges y Riera, además de un lateral izquierdo que sin llegar a incorporarse a filas supuso el único desembolso de la austera campaña del retorno. Doscientos mil euros, más o menos, costó Saúl, quien ha permanecido cedido casi todo el tiempo desde entonces. Ya entre julio y agosto, tras la primera permanencia en los últimos tres intentos, se produjeron inversiones mayores. Dos millones y medio de euros para retener hombres de ataque (Oriol y Lucas). La segunda de las compras se convirtió en la operación más productiva del club desde que Florentino Pérez se convenció de que Flavio Conceiçao podía valer más de 4.000 millones de pesetas. La adquisición de Lucas resultó extraordinariamente rentable en el plano deportivo y en el económico: el 30 de agosto del 2016 el coruñés se convirtió en el primer futbolista traspasado por la actual directiva. El Arsenal pagó los 20 millones de su cláusula de rescisión. Al Deportivo le quedaron 12,5. 

Ingresos reinvertidos

Gran parte de esos ingresos cambiaron de manos de inmediato para evitar la segunda acometida de un Valencia encaprichado. El club de Mestalla había tentado ya a Mosquera, llegado libre a Riazor durante el mercado estival del 2015 tras el descenso del Elche. No tuvieron suerte los che cuando se quisieron llevar al centrocampista, atraídos por su rendimiento durante seis meses de blanquiazul, ni tampoco al tratar de reclutar al Sidnei.

El brasileño había repetido cesión tras su excepcional primer curso, y consiguió mantener el nivel en el segundo. Todavía estaba pendiente de nacionalizarse para ganar pretendientes extranjeros, cuando surgió el interés dentro de la propia Liga. El Valencia negoció con el Benfica y el Dépor ejerció la opción de retener al brasileño. A cambio de 6,5 millones de euros, el central de Alegrete pudo encadenar su tercera temporada en A Coruña, donde se ha dicho feliz. Tanto como se ha proclamado Juanfran, otro acostumbrado a repetir. Encontró el modo de encadenar tres ediciones como eventual y tras una 2016-2017 sobresaliente tendrá contrato fijo. Al menos por unos días.

Los dos zagueros que han logrado aguantar seis mercados sin perder la foto de taquilla en Abegondo apuntan a baja ahora que uno ha disparado su cotización y el otro está a punto de hacerse un pasaporte nuevo. De darse, estas salidas posibilitarían nuevos desembolsos por parte de una entidad que ha conseguido cuadrar, casi al detalle, su balance de ingresos y dispendios en el apartado de refuerzos. Las operaciones más gravosas han obligado a desembolsar o comprometer alrededor de 15,5 millones de euros. Cantidad no demasiado lejana a la percibida por Lucas.

Atar a Guilherme costará más de cuatro millones y hay que incorporar al menos otro hombre por línea. El consuelo es que esta vez los que se van no superan en número a los que se quedan.

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