La central que se forjó siendo ariete

Iván Antelo A CORUÑA / LA VOZ

TORRE DE MARATHÓN

PACO RODRÍGUEZ

Míriam Ríos estuvo en sus inicios en la órbita del Barça, cuando lideraba las tablas de goleadoras

22 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Y con el 7 a la espalda, Míriam, la defensa central del Real Club Deportivo. La jugadora coruñesa ya solo conserva de sus inicios como delantera el dorsal. Eso, y su olfato goleador. Ya que con solo siete partidos jugados en la Segunda División nacional acumula goles en tres encuentros diferentes (Victoria, Arousana y Sárdoma), fruto de sus subidas a rematar cada vez que lo requiere una jugada a balón parado.

Miriam Ríos Barreiro (A Coruña, diciembre de 1987) es una institución en el balompié coruñés. Lleva diez temporadas jugando en equipos federados (el Orzán y ahora el Dépor) y además es entrenadora y fue árbitra «hasta que cambió la normativa y me dieron a elegir si seguir jugando o dirigir partidos, porque ya no se puede compatibilizar». Puede explicar como pocas cómo ha evolucionado el fútbol femenino en solo una década: «Cuando empecé en el 2007 solo había dos equipos en la ciudad: Orzán y Gaiteira. No se veían niñas jugando. Era más bien todo fútbol sala. Pero a poco las niñas se interesaron más y se fueron creando más equipos. El año pasado, al ser seleccionadora coruñesa sub-12, me quedé sorprendida con la cantidad de niñas que había. Juntando convocatorias debía haber unas cien. El tema de que salgamos en prensa llama más la atención. Ya no es la presión de ser la única niña. Ya no hay ese miedo. Las niñas salen a jugar sin complejos porque ven que hay figuras como Vero Boquete o Mari Paz Vilas. Eso hace que te animes».

En ese sentido, la irrupción del Dépor es un paso más. Es el primer proyecto semiprofesional del fútbol gallego. «Es una apuesta en firme, un proyecto bonito e ilusionante. Ya era hora de que un club así apostara por el femenino gallego. Tenemos nuestro campo en Arteixo y luego otro de entrenamiento en Abegondo... Condiciones únicas para competir con garantías. Y para las que somos del Dépor de toda la vida es algo que da mucho orgullo», explica la jugadora.

Míriam tiene detrás de sí una gran historia. En sus inicios estaba considerada como una de las promesas del fútbol femenino gallego. Era una delantera rapidísima y en el curso 2007/2008 llegó a finalizar la competición con 26 dianas, la segunda máximo artillera de la Segunda nacional. «Por lo que me contaron, en aquel momento vino gente del Barça a verme en varios partidos. Más adelante probé con el Valladolid cuando hicieron el equipo femenino, pero con el tema de la lesión de rodilla estaba fastidiada y me eché para atrás. Preferí estar en casa con mi familia».

Y es precisamente eso, sus problemas físicos, los que han motivado su reconversión. «He jugado ya prácticamente de todo. Pero el cambio fue porque me lesioné en el 2010. Me rompí el cruzado y Manu [Sánchez], que entonces ya era mi entrenador en el Orzán, al ver que perdía velocidad en las arrancadas me retrasó a medio defensivo. Luego me fastidié aun más la rodilla y la velocidad que tenía la perdí totalmente. Así que coincidió que el año que volví a jugar [el 2014], necesitaban centrales y me gustó el puesto. Y es que mientras juegue al fútbol yo soy feliz. Me da igual la demarcación», relata.

Ahora, como central del Dépor, es una de las mejores especialistas de la categoría en remates de jugadas a balón parado. ¿Su secreto? «No tengo miedo al balón ni a llevarme un golpe. Voy con todo. En una ocasión ya me comí el palo cuando jugaba con la selección», avisa.