El Dépor, que aspira a dejar de ser colista, estrena técnico frente a un Málaga de Champions
05 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El Dépor comienza una nueva época. Se funda marcada por el sello de su entrenador, Domingos Paciência, un ex futbolista histórico en Portugal que ahora aspira a seguir la senda de otros jóvenes y exitosos técnicos fuera de su país. A partir de hoy se comprobará si a Paciência le acompañan los resultados y a la nueva era se le pueden añadir calificativos como los de la ilusión y el compromiso. Dos palabras en peligro de extinción durante los últimos tiempos en Riazor.
Pese a que no hace ni siete días que llegó a A Coruña, este equipo regresa a la competición sin tiempo para las pruebas ni períodos de carencia. Los puntos en juego contra el Málaga, un rival en dieciseisavos de la Champions que cerró un precioso 2012 como cuarto clasificado liguero, se revelan tan importantes y decisivos como los que se perdieron en el empate contra el Valladolid o la derrota frente al Espanyol, por citar los últimos que volaron, con el agravante de que el estadio coruñés se despide hoy de la primera vuelta y todas las esperanzas parecen fiarse a una segunda ronda propia de aspirante a Europa.
Al menos en cuanto a su aspecto externo, el Dépor apenas cambiará esta noche. Hasta el punto de que el entrenador portugués no variará ni el habitual esquema 4-2-3-1 y repetirá la última alineación, con la única duda bajo palos de Lux o Aranzubia y los principales reclamos de Pizzi como mediapunta, Salomão por la izquierda y Valerón en el banquillo. Se espera, sin embargo, un cambio de actitud radical. Intensidad, competitividad, rigor, concentración,... los mantras que anteayer Paciência repitió de forma insistente tras cuatro entrenamientos deben hacerse realidad ahora sobre el campo.
Así, todas las miradas no solo se centrarán en el nuevo banquillo, sino también en unos jugadores a los que la grada reprobó duramente tras su última comparecencia en Riazor. El trabajo defensivo pasará un duro examen. El objetivo sería cerrar la primera vuelta (queda la jornada de hoy y la del próximo domingo en San Sebastián) con la cifra de goles encajados que lleva actualmente (39), pero sobre todo sin sobrepasar la barrera psicológica de los cuarenta. Llega la hora de la remontada.