Según los datos de lluvia media en Galicia, el mes de las «aguas mil» está lejos de la cabeza en lo que se refiere a registros pluviométricos
04 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Siempre que llega abril, es inevitable pensar en eso de «aguas mil». A las puertas de la Semana Santa seguro que más de un gallego se ha acordado de este refrán, el más famoso de la meteorología popular. Pero si bien es cierto que la sabiduría popular es sólida en muchas ocasiones, en otras no tanto. Y en algunos casos hay matices importantes que deben tenerse en cuenta.
Para empezar resulta importante entender que la meteorología es caótica y que no responde a ningún orden establecido. Es decir, el mismo mes puede ser muy lluvioso un año y muy seco al siguiente. Por ejemplo, abril del 2017 fue el más seco de todos desde que existen registros, con tan solo un día de precipitaciones.
Después está el caso gallego. Según los datos de lluvia media en Galicia, abril está lejos de la cabeza en lo que se refiere a registros pluviométricos. Ni siquiera ocupa un puesto en el podio. Dependiendo de la situación geográfica puede subir o bajar una posición, pero en ningún lugar de la comunidad desciende del quinto puesto.
En general, los meses más lluviosos del clima gallego siempre han sido y siguen siendo noviembre y diciembre, cuando la radiación solar en nuestro hemisferio se reduce drásticamente. El aire frío de origen polar desciende en latitud y alimenta la formación de borrascas. La circulación general de la atmósfera se encarga de moverlas hacia Europa y sus frentes asociados cruzan la comunidad, dejando registros muy destacados. Sin embargo, en abril, con la llegada de la primavera, el aire gélido comienza a retirarse hacia el polo y en su lugar aparece aire más cálido. Este es un proceso propio de la nueva estación que modifica el tipo de lluvia. Las precipitaciones frontales son sustituidas por convectivas. Las primeras caen de forma continua, mientras que las segundas lo hacen de forma más intermitente. Esto afecta a la cantidad de agua que se recoge cada mes.
El refrán «abril, aguas mil» únicamente se aplica a las comunidades del interior de España, como Castilla y León, La Rioja o Aragón. Durante el invierno estas regiones apenas reciben lluvia de los frentes que entran por el noroeste y tienen que esperar a la primavera para que las nubes de tormenta descarguen con intensidad.