¿Se acabó comer para sobrevivir?

La Voz REDACCIÓN

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Batido

Un joven estadounidense ha pasado el último año a base de una bebida que contiene los treinta y cinco nutrientes necesarios para una dieta saludable

04 ago 2014 . Actualizado a las 17:11 h.

Neveras vacías y estómagos llenos. Aunque suene a locura, lo cierto es que Rob Rhinehart no ha necesitado probar bocado durante el último año para mantenerse con vida. Ni se trata de una dieta milagro a base de aire, ni tampoco la última intentona de conquistar algún récord mundial. El cuerpo de este joven estadounidense de 25 años no ha estado descuidado ni un solo día. Cada mañana recibía los treinta y cinco nutrientes necesarios para una dieta saludable a través de un batido, bautizado como Soylent.

¿Recuerdan aquella película futurista del año 73 dirigida por Richard Fleischer? Soylent Green (Cuando el destino nos alcance) situaba la acción en el Nueva York del año 2022, un escenario en el que sus personajes se alimentaban de una solución en polvo llamada Soylent. Aprovechando esta referencia, Rob Rhinehart se planteó revolucionar el mundo de la alimentación funcional y desarrolló un compuesto soluble con todas las vitaminas, proteínas, minerales, sales y nutrientes que, en teoría, el cuerpo necesita.

El resultado ha conmocionado a la sociedad norteamericana, que se debate entre hacer de este joven californiano su nuevo mesías y el rechazo firme a este régimen, al que algunos ya han tildado de perjudicial para el organismo. Pero la semilla de la que nació esta suerte de comida para astronautas nada tiene que ver con la búsqueda de nuevos métodos para adelgazar, sino más bien con cuestiones prácticas.

Rob Rhinehart sudaba frío para llegar a fin de mes mientras desarrollaba un sistema de torres telefónicas baratas junto a sus dos compañeros de piso. Consideraba que sentarse a la mesa a ingerir alimentos no solo era un derroche económico, sino también una auténtica pérdida de tiempo. Así, con todas su energías concentradas en su nuevo proyecto, reunió en un recipiente todos los nutrientes básicos recomendados por las organizaciones médicas y los mezcló con agua en una batidora. Su hora del almuerzo se redujo a un par de minutos. Y entonces se le encendió la bombilla.

La start-up que preparaba con sus colegas viró de rumbo cuando empezó a recibir solicitudes, vía Internet, de su revolucionario compuesto alimenticio. Gracias al crowdfunding consiguieron en dos horas la inversión necesaria para poner en marcha su nuevo proyecto que Rhinehart defiende desde el punto de vista más utilitario. «En el futuro veremos una separación entre las comidas funcionales y las comidas como experiencia y para socializar», explicó a The New Yorker. Porque «comer» Soylent es, sobre toda las cosas, aburrido. Ni sabores, ni texturas, ni olores. Nada. Un trago y listo. Y, aunque algunos médicos lo miren con malos ojos, esta solución cuenta con la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), que lo cataloga como alimento, no como complemento nutricional.

Comer sano saboreando, también se puede

Entre esta insulsa opción y zamparse una hamburguesa mayúscula, rebosante de mil salsas y cinco variedades distintas de quesos, acompañada de patatas fritas, hay todo un mundo. El verano, traicionero, se presta como pocas épocas del año a los excesos, pero disfrutar de una buena y sobre todo sabrosa comida sin apalear el cuerpo sin piedad a calorías es posible. Alejándose de las monsergas típicas estivales, que reducen el espectro comestible al mínimo para mantener el vientre plano al sol, uno puede optar por fijarse más en la forma de cocinar que en el alimento que se cocina.

No es estrictamente necesario suprimir los menús suculentos ni los caprichos entre horas para evitar que el peso se nos vaya de las manos en la estación del calor. Lo único indispensable es comer con cabeza. Para huir de comidas aceitosas, El Corte Inglés cuenta con freidoras sin aceite con las que obtener los mismos resultados que con las tradicionales y disfrutar además de platos con menos grasa. Las carnes y los pescados no pierden ni pizca de gracia si en lugar de empaparse se hacen lentamente en grills y parrillas, donde también se pueden saltear todo tipo de verduras.

Los helados tampoco serán un problema si los hacemos en casa a base de fruta de temporada y, si de postres va la cosa, los yogures permiten múltiples combinaciones a nuestro gusto si se elaboran de forma artesanal y al gusto. Otra opción son los batidos caseros, que pueden conseguirse con batidoras, licuadoras o procesadores de alimentos.