«Narcos México»: ¿Qué pasó realmente con Kiki Camarena?

La serie de Netflix cambia de país y época. Retrocede a la década de los 80, una de las más sangrientas de la historia de México, cuando Félix Gallardo unió a los principales capos del crimen en el país y creó el primer gran imperio de la droga


Tras Medellín y Cali, ahora es el turno de Guadalajara. Narcos vuela en su cuarta temporada a México para seguir los pasos de Félix Gallardo, el hombre que se encargó de unir a los principales capos del crimen mexicano. Fue la madre de los mayores carteles mexicanos. Controlaron durante toda la década de los ochenta la droga que cruzaba la frontera a Estados Unidos y fueron los primeros en hacer tratos con lo señores de la droga en Colombia. Según los creadores de la serie, no se puede entender nada de lo que ocurre en Ciudad Juárez o en Sinaloa sin viajar a los orígenes. Y eso es lo que quiere hacer Netflix, que ya promociona esta cuarta temporada como la primera de las que habrá para narrar la guerra contra la droga en México.

La capital de Jalisco vio nacer el cartel de Guadalajara, creado en la década de los 80 por Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo para transportar heroína y marihuana y posteriormente cocaína a Estados Unidos. Fue de las primera organizaciones criminales mexicanas en trabajar con los capos colombianos y para ellos trabajó El Chapo Guzmán antes de fundar el poderoso cártel de Sinaloa. Gallardo empezó vendiendo telas y botones en Sinaloa. También trabajó como guardaespaldas del entonces gobernador, Leopoldo Sánchez Celis. Y años más tarde se convirtió en el principal magnate de la droga de los 80. «Silencioso pero audaz, inescrutable, pero de mente aguda. Su ambición se antepone a todo lo demás». Así presentan en Netflix al que muchos apodaron como el Padrino, el Rockefeller de la marihuana o el jefe de los jefes. Gallardo construyó un imperio de la droga y una organización que involucraba no sólo a los principales narcotraficantes, sino también a políticos, agentes de policía y otras figuras corruptas.

«Los hechos que se cuentan son reales», explica Diego Luna, que interpreta a Félix Gallardo en la nueva temporada de la serie que Netflix estrena este 16 de noviembre. «Pero en esencia todo lo que contamos sucedió. Los personajes existen de verdad, y se les acusa de lo mismo que se les acusa en la serie. Lo ideal sería que la serie despierte la curiosidad por conocer la historia», sostiene el actor mexicano que anima aquellos que quieran una reconstrucción totalmente fiel de los hechos a leer algunos de los muchos libros que se han escrito sobre el tema. «Siempre será mucho más fiel. Y por suerte esta época y este caso están muy bien documentados. Pero nosotros no estamos haciendo un documental ni recreando eventos históricos. Estamos cogiendo una historia que sucedió y reinterpretándola», defiende.

La contrapartida del personaje de Diego Luna en esta historia basada en hechos reales es Enrique Kiki Camarena (al que interpreta Michael Peña), un agente especial de la DEA que fue torturado y asesinado por el cartel de Guadalajara en 1985. Camarena logró infiltrarse en el cártel y tuvo un papel clave en operaciones como la Rancho Búfalo, en la que se destruyó una plantación de marihuan de 1.000 hectáreas de Rafael Caro Quintero en el sur del estado de Chihuahua. El personaje de Camarena simboliza la parte inquebrantable de la sociedad, las fuerzas de seguridad que luchan por acabar con el tráfico de drogas y el crimen organizado en un mundo que, insiste el actor, no ha cambiado mucho desde los años 80 hasta ahora. «Hablé con la mujer de Camarena. Era una persona que sentía que tenía que hacer lo correcto en un mundo completamente equivocado», recuerda Peña.

Tras el operativo en el Rancho Búfalo, en el que participaron 450 soldados, Félix Gallardo ordenó el secuestro de Camarena. A plena luz del día, el 7 de febrero de 1985 policías pagados por el cártel secuestraron al agente de la DEA. Camarena fue torturado y apaleado hasta la muerte. Casi un mes después del secuestro, su cuerpo apareció en un pequeño pueblo del estado de Michoacán. Tenía marcas de que le habían taladrado el cráneo.

El asesinato de Camarena tensó al máximo las relaciones entre México y Estados Unidos. La DEA abrió una de las mayores investigaciones de su historia para localizar a los responsables de su muerte. Pronto se identificaron a Gallardo y a uno de sus colaboradores más cercanos, Rafael Caro Quintero, como principales sospechosos. Caro Quintero intentó huir a Costa Rica, pero fue detenido 40 días después de la muerte de Caramena. Cuatro años más tarde, cayó Gallardo, que aún estando en la cárcel, siguió siendo uno de los principales traficantes de México. Daba las órdenes a su organización a través de un teléfono móvil, hasta que la justicia decidió que debía estar en una prisión de máxima seguridad. En ese momento, su organización se dividió en dos fracciones: el cártel de Tijuana y el de Sinaloa.

La investigación del crimen de Kiki Camarena dio un vuelco en el 2013. Tras 28 años de silencio, tres exagentes federales estadounidenses confesaron que el agente de la DEA fue asesinado por la CIA. Al parecer, Camarena había descubierto vínculos entre Washington y los cargamentos de Caro Quintero y que con estas ganancias se financiaba una contrarrevolución en Nicaragua. En el verano de ese mismo año, tras casi tres décadas en prisión, Caro Quintero fue liberado. Y aunque en enero del 2105 de nuevo fue declarado culpable del homicidio de Enrique Camarena por un tribunal federal y se emitió una nueva orden de arresto en su contra, a día de hoy sigue huido. Estados Unidos ofrece por su captura una recompensa de veinte millones de dólares por su captura, la cifra más alta en la historia ofrecida para la detención de un narcotraficante.

¿Hace la serie apología de la droga?

Ya desde su primera temporada, con Pablo Escobar como principal protagonista, la serie de Netflix ha sido acusada de hacer apología del narcotráfico y de los imperios creados por los señores de la droga, incitando a los jóvenes a entrar en un mundo violento y peligroso. Diego Luna, su nuevo protagonista, defiende que no es así. En una entrevista con Europa Press, el actor recordaba que la historia es lo que es, y los jóvenes que acaban formando parte de organizaciones criminales lo hacen porque no encuentran ninguna otra salida y en su entorno «no hay oportunidades» . «Si al final de la serie me dices que quieres conocer a los personajes, o que te gustaría ser uno de ellos... yo te recomendaría que fueses a ver a un psicólogo», dice Luna que asegura en el cine los «personajes que traen es porque exploran una personalidad retorcida». «Hay algo muy interesante en descubrir la oscuridad de las cosas. En ver personajes que cruzan esa línea que tú nunca cruzarías. Pero eso no quiere decir que estemos invitando a los jóvenes a sumarse al narcotráfico», insistía.

Es más, el actor espera que Narcos haga reflexionar al público sobre todo lo que supone no solo el tráfico, sino también el consumo de drogas. «Es un problema que tenemos todos, que nos involucra a todos. Porque hoy si estás en Madrid y decides ponerte una raya de cocaína, tendrás que pensar qué hay detrás de esa raya. La violencia que hay detrás de esa raya de cocaína que tú solo relacionas con la fiesta», dice Luna que espera que la serie «ayude a que la gente piense un poquito en lo que tiene que pasar para que la droga se mueva y llegue hasta nosotros».

¿Cuál es la solución entonces? ¿En qué modo afectan las series como Narcos a la visión que los jóvenes tienen sobre el mundo del narcotráfico? «No hay que olvidar que sigue siendo una serie de televisión. Y en ella damos la versión de los Narcos y la versión de la DEA para crear un drama. Y aunque esté documentado no se trata de un programa de FOX News, sino de una serie de Netflix», explica el actor Michael Peña. «Pero si realmente quieres acabar con los narcotraficantes, acabar con el crimen, la única forma es dejar de consumir droga. Si se deja de comprar droga se acaba el negocio», sentencia.

Con México todavía sumergido en la sangrienta guerra de carteles y con un récord de más de 29.000 asesinatos el año pasado, el tema va más allá de la retrospectiva y aborda un drama actual. Félix Gallardo todavía vive. Tiene 72 años y está en la cárcel desde 1989. «Hay un gran negocio en Estados Unidos. Al 80 % o más de las balas, que son el principal asunto en la violencia mexicana hoy, se le puede seguir la pista en Estados Unidos, fueron vendidas legalmente en Estados Unidos. Entonces, estamos conectados», asegura Eric Newman, uno de los creadores de la serie. «Hay un negocio que está alimentado esta violencia y alguien está recibiendo los beneficios de esto».

Desde el inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico que encabezó el expresidente Felipe Calderón en el año 2006, más de 200.000 personas han sido asesinadas, según cifras oficiales que no precisan cuántas de esas víctimas están vinculadas al combate a la criminalidad. «La complejidad de la relación entre México y Estados Unidos es que ambos continúan patrocinando esta guerra. Y si bien la historia tiene elementos de ficción, tenemos la obligación de relatar la verdad lo más completa posible», añade Newman.

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