De cómo Francisco Pizarro conquistó nuestro ADN

antonio salas ellacuriaga

TELEVISIÓN

Por qué los tests de «El árbol de la vida» que revelaron los ancestros peruanos de Alejandro Sanz son un despropósito

23 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

He de reconocer que me sentí atraído por el programa de televisión El árbol de la vida desde el mismo momento que supe de él. Un espacio de entrevistas que dice hablar de árboles genealógicos y pruebas genéticas. Y así fue que tuve que ver el primer capítulo en Internet al mismo tiempo que se emitía el segundo por televisión. Ansiosos clics de ratón me llevaron a detectar la parte del programa que más me interesaba, mientras esperaba el momento equivalente del segundo capítulo. Que Alejandro Sánchez Pizarro (más conocido como Alejandro Sanz) tenga un 15 % de ADN peruano puede ser más o menos interesante para él y el público. Para mí fue simplemente decepcionante; una especie de café de achicoria. Primero, eso de que «el test de ADN tiene un 99 % de fiabilidad» es pura «frivolidad genética»: es común confundir términos (fiabilidad, probabilidad...), así como los usos tan distintos que tiene el ADN (investigación policial, resolución de filiaciones, etc...). Segundo, como genetista me amargó el desconocer la metodología empleada (no los detalles, pero sí un breve apunte), o al menos quién hizo la prueba y dónde se realizó: cualquiera de nosotros podría tener un «ADN peruano», todo depende de cómo se defina el modelo matemático que subyace a los análisis y los datos de referencia. Tercero, vincular el apellido Pizarro con el «ADN peruano» es un bocado realmente duro de digerir, y son varios los motivos. Por citar algunos, el INE nos cuenta que hay casi 11.500 españoles que se apellidan Pizarro; y en Perú este apellido compite en el ránking de los más corrientes. ¡Caramba con el conquistador si todos fueran descendientes de tan ilustre personaje! Sabemos, además, que la herencia del apellido, como la conocemos hoy en día, es un invento relativamente moderno en nuestro país. También es interesante saber que todos nosotros (incluido Alejandro) tenemos más de un millón de ancestros genealógicos teóricos que se remontarían a la época en la que Pizarro se paseaba por los altiplanos andinos y trepaba los escarpados terrenos de Perú. Dicho sea de paso, Pizarro no era obviamente peruano y su ADN tenía a saber qué origen ancestral... Pero nunca peruano (si es que hay un «ADN peruano») o nativo americano. Finalmente, es fácil demostrar (porque así nos lo dictan las leyes de la biología) que todos los lectores de esta breve nota compartimos algún segmento de nuestro ADN (es decir, todos somos parientes no tan lejanos), así como que es muy probable que partes de nuestro ADN también estuvieran en el ADN de Francisco Pizarro... y en Hernán Cortés (por cierto, pariente cercano de Pizarro), Magallanes, Colón, y otros muchos conquistadores. Así fue que no solo Pizarro conquistó el Dorado, sino también nuestro ADN.

Antonio Salas Ellacuriaga es genetista profesor de la Universidade de Santiago de Compostela