Juego de niños


Cumplir el sueño de un hijo no tiene precio. Lo confirmaba, estremecida por la emoción, la madre del lucense Edgar, de catorce años, al contemplar cómo su niño y su chorro de voz se metían en el bolsillo a David Bisbal en La Voz Kids. El sueño de muchos críos es ser famosos y la televisión les está tendiendo la alfombra roja. En el estreno de la tercera temporada del concurso de Telecinco había niños de diez años que ya tienen club de fans y otros que apenas habían aprendido a hablar, como Félix, de cinco, el más pequeño que pasó nunca por allí. Cuando salió Félix a cantar con su voz candorosa e inexperta, ninguno de los tres jueces se giró en su silla y el público se lo reprochó. «Habría sido meter al niño en un jardín inapropiado», se justificó Antonio Orozco. «No somos malos, somos buenos. ¿Qué hace aquí un niño de cinco años con una niña de catorce?», se defendió David Bisbal, abriendo un interesante tema de debate. Hay gente que disfruta con el programa y también se pregunta qué hacen allí, sometidos a la presión que transmite el montaje, los de siete, los diez y los de doce. 

Anoche TVE estrenó Jugando con las estrellas, que pone a los hijos de varios famosos a dar definiciones y a mostrar su espontaneidad ante las cámaras en un formato que parece un cruce de dos clásicos: Su media naranja y Juego de niños, el de los gallifantes. Desde ayer hasta hoy la naturalidad infantil ha sido un imán televisivo de primer orden.

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