Detrás de la Pantoja

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Lo que ha demostrado la reaparición de Isabel Pantoja en televisión es la lucha abierta entre dos cadenas por hacerse con el liderazgo. Lo complicado que es morderse entre rivales cuando la audiencia manda. Pablo Motos ha conseguido para Antena 3 lo que hubiera deseado hacer Jorge Javier o cualquier otro presentador, pero en especial él, para Telecinco. Lo soñaron durante mucho tiempo, se imaginaron la llegada teatralizada de Isabel con un fundido en negro entrando en el Deluxe, donde Jorge Javier hubiera hecho el share de su vida y probablemente la entrevista de su vida. Él, dice, no hubiera dejado pasar la oportunidad de preguntarle por la cárcel, por su dolor, por su despecho y por Julián Muñoz. Pero Isabel Pantoja ha preferido cambiar de bando, maquillarse en una televisión de entretenimiento familiar, en la «buena televisión», que es otro tipo de blanqueo, para hacer la «no entrevista» y abandonarse en la redención de un nuevo formato del prime time: el panegírico folclórico. Pablo Motos le dio, por supuesto, todo lo que ella quiso: un plató de pega, un público de pega, una conversación de pega, y un homenaje de pega, en un estilo mucho más fariseo que el verdulero de Sálvame. Pero detrás de la Pantoja no hay más que una guerra declarada que contra todo pronóstico va ganando Antena 3. Eso sí, visto lo visto, Jorge Javier aún sueña con verla entrar en su plató y hacerle LA entrevista.