Los misterios de la televisión son insondables y allí donde una fórmula funciona se extiende a todos los rincones. El reencuentro de los chicos de Operación Triunfo ha dado a la pequeña pantalla tantos minutos seguidos y tantos temas abiertos que en solo unos días hemos asistido a una cobra, a un follón enorme por la autoría del tema estrella y hasta la posibilidad de que Bisbal y Chenoa den juntos las campanadas. De repente El hormiguero fue capaz de aprovechar su prime time para fomentar la relación estrecha entre Nuria Fergó y Manu Tenorio en el escenario; descubrimos también que 15 años después Mireia y Alejandro Parreño estuvieron saliendo juntos y Sálvame se ha dedicado horas y horas a destapar la vida de Juan Camus en Londres. Este bum inexplicable ha valido, sin embargo, para que en solo unos días los integrantes de la segunda edición de OT hayan salido dando gritos para rogar, claro, su próximo reencuentro, y que Sálvame, en un guiño mucho más interesante televisivamente por la audiencia que generará, haya conseguido dar otro giro sobre sí mismo y ya prepara el verdadero reencuentro en el plató: el de los excolaboradores. Y esta es la verdadera alarma. Hay otro filón inagotable, uno más de los que a diario explota, para que Sálvame le dé cuerda a su guion todas las tardes. De aquí en adelante, nos lloverán reencuentros.