«Las Campos» se comieron el pastel

El «docu-reality» sobre María Teresa Campos y Terelu se convirtió en uno de los estrenos del verano, con 2,3 millones de espectadores y un 18,7 % de cuota


redacción / la voz

Las Campos arrasaron en la noche del jueves con su reality como se puede arrasar en un verano desierto de estrenos atractivos y con los Juegos Olímpicos. como único aliciente. Lo hicieron ante 2,3 millones de espectadores, una cifra que sería insuficiente para un prime time de Telecinco durante el curso escolar, pero que pasa con notable en las estadísticas televisivas para tratarse de una época en la que gran parte del público suele disfrutar de la vida que hay más allá del televisor. 

Un 18,7 % de los espectadores se asomaron a conocer por dentro las casas y las vidas de María Teresa y Terelu y se encontraron con que la cosa iba principalmente de su relación con la comida, que fue el leit motiv del primero de los dos episodios grabados por ahora de este reality

Conscientes de lo que es el mundo televisivo y de todo lo que conlleva, a las Campos, madre e hija, no les ha importado mostrar algunas de sus interioridades y hacer ostentación de su estatus y de sus mansiones, sabiendo lo que mucho que le gusta al espectador husmear en el hogar de los famosos. También se dejaron retratar recién levantadas en esos desayunos graciosamente servidos por asistentas como en una telenovela, mostraron la lujosa decoración de sus estancias y utilizaron la piscina como fondo para los planos algunas entrevistas.

Su modo de vida acomodado fue de inmediato lo más comentado en las redes sociales, con María, la asistenta de María Teresa Campos, como gran protagonistas de la noche. Telecinco estuvo al quite de la reacción popular dando paso, en el debate posterior al programa, a una llamada espontánea de María, que se apresuró a aclarar que a ella nadie la obliga a llamar «señora» a la presentadora, sino que lo hace por voluntad propia. 

Pero desde ese olimpo privilegiado, el instinto televisivo de la anfitriona enseguida bajó el programa a la tierra y descendió a problemas que pueden preocupar al espectador medio de Telecinco, como la comida, las dietas o el peso de Terelu, a quien antes «la talla 36 le estaba grande», según su madre, pero que hoy padece sobrepeso debido a la fuerte medicación para su enfermedad. Un efecto secundario que humanizó el programa y contuvo muchas bromas, aunque no evitó la comicidad de ver a la Campos hija colar la leche desnatada.

El programa de Las Campos respondió a la táctica de Telecinco de convertir un programa de poco más cincuenta minutos en un acontecimiento de varias horas, con una previa y un postdebate que supuso el debut de Carlota Corredera con un espacio propio. En la tertulia se fueron desgranando, otra vez, los mejores momentos del reality, con las protagonistas en el plató, que si la dieta, que si no te gusta la leche, pero con la atención puesta en un detalle pasajero que se apreció en casa de María Teresa cuando acudió a despertar a Bigote Arrocet llamando a la puerta de su habitación. Bien entrada la madrugada, la moderadora hizo, por fin, la pregunta que el espectador de Telecinco estaba esperando: «¿Dormís en habitaciones separadas?».

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