Mantenerse en pie es difícil

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Si algo hemos aprendido del debate es que mantenerse en pie, así sin más, es mucho más complicado de lo que creíamos. Estar de pie moviéndose lo justo para no resultar un ser inquietante, estar de pie sin parecer que te has pegado con superglú al suelo, cuesta lo suyo. Por eso no deja de ser curioso que en el plató les hubieran colocado unos taburetes sin ningún fin en sí mismo. Porque como espectador lo primero que uno imagina es que si se han currado tanto una puesta en escena, han construido todo un ambiente, le han dado un color, habrán medido al detalle todos los movimientos posibles de los protagonistas. De hecho, lo que destacó (al menos para una persona de poca estatura con temor al ridículo en esos instantes) era que el taburete de la vicepresidenta estaba regulado como correspondía para que no se diera esa secuencia tensa del saltito que no llega. Y no llegó porque como reveló el candidato socialista al día siguiente ninguno pudo sentarse. Los taburetes estaban tan clavados que no hubo siquiera la posibilidad espontánea de arrimar la silla al culo. Si uno de ellos hubiera hecho ese gesto natural en directo hubiera quedado grotesco. Y se hubiera congelado la imagen. Por eso que el debate del debate sea si debe gobernar el que mejor sabe mantenerse en pie me parece un despropósito. Es mucho mejor sentarse con Évole en la cafetería.