Aquel mítico reality show estadounidense que dio fama a la saga The Osbournes ya tiene su versión española. Hay mansión, hay amigos, hay buen vino, hay una familia de por medio y mucha televisión heavy. Los Osborne ha calado en nuestra franja horaria como cualquier reality de la MTV. De hecho, si lo estiran un poco seguro que de aquí sale un filón imbatible de audiencia. No solo por el show de Herrera y Mariló, sino porque al lado de ese cabeza de familia que es Bertín se ha enraizado toda una cosmogonía como para dar salida a buenos capitulones. La hija mayor firma en los créditos del programa, Fabiola se ha cuajado un personaje imprescindible y los niños ya han salido en este nuevo Falcon Crest. Hay exteriores jerezanos, música, y buen humor, con ese estilo repujado en la sencillez del Osborne español. De puertas abiertas y ánimo seguro, el programa de Bertín puede derivar en un serial divertido y alocado capaz de sustituir en share a la serie americana. O como aquel de los Kardashian, a saber si no sale de esta pera en dulce una gran orla familiar que encaje como un cuento de fama universal. La familia Osborne ha enganchado al público por el talante distendido de Bertín, pero sobre todo por los entresijos íntimos de la otra gran casa que triunfa en la tele -con otro tipo de edredoning, sí-, pero con poca reserva. Lo fundamental para montar un buen show.