Bailes políticos y televisivos


No son pocos los analistas que tras el célebre baile de Soraya Sáenz de Santamaría en El Hormiguero han vuelto a criticar la escasa altura política del país. Denuncian que, influenciados por Estados Unidos y desesperados por los votos, los gobernantes se olvidan, cada vez más, del mensaje para rendirse al frívolo espectáculo televisivo.

Detrás de la coreografía también hay quien ha visto la viva demostración de que el PP confía menos que nunca en sus posibilidades y ya todo le vale para recobrar apoyos. Hasta contradecirse. Si en la campaña catalana el socialista Miquel Iceta fue ridiculizado por unos bailes más espontáneos (el de Soraya estaba acordado y ensayado), ahora los populares aceptan que la vicepresidenta cayó en gracia al mostrar una imagen jovial y humana. Desde el PSOE tampoco se olvidan de los reproches del PP a Pedro Sánchez, cuando el aún desconocido líder acudió al mismo programa de Pablo Motos y al del aventurero Calleja, un espacio al que, curiosamente, también irán Albert Rivera y Soraya.

No hay nada malo ni degradante en prestarse al desenfado mediático, sin protocolo ni plasma. Hay que reconocer la valentía de quien se expone a un traspié televisivo y al escarnio digital. El recelo nace cuando, con unas elecciones en puertas, este baile reparador no suena tan natural.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Bailes políticos y televisivos