¡Hay uno de Pamplona!

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Es verdad que estamos sensibles con el tema de las identidades y que cualquier cosa eriza la piel, pero ver a esos «gitanillos» cantando con sentimiento levanta a los coachs de La Voz Kids de su asiento como un resorte. Ese duende andaluz pesa «monstruosamente» en un jurado en el que su acento no es nada casual. Tres de tres. Como no lo es que de cada dos niños, uno se acople al «Pena, penita, pena...» o al «Y tú, y tú y tú» melódico del sur. No hay opción, o te va la copla y el cante jondo o te jondes en el sofá porque el jurado no te va escoger. Que aún no se ha dado el caso de que salga un rapaz al escenario y se ponga a entonar «o tren que me leva pola beira do Miño me leva, me leva...» y ya no digamos en euskera o en catalán (que hoy por hoy es lo que da más miedo). En La Voz o se canta con asento andalú o con asento hispano -que por otra parte es La Gozadera de la mayoría de los niños- y se acepta el inglés porque da gusto verlos cantar con esa pronunsieison. Ese lado tenaz del «olé tú» y del «qué arte, mi arma» se nos ha instalado como una verdad incuestionable, hasta el punto de que a los chavales los han clonado a su imagen y semejanza. Por eso cuando la semana pasada salió uno y dijo que era ¡de Pamplona! los pelos se me pusieron como escarpias porque sabía que no iba cantar «ay, pena, penita, penaa». El chicarrón del norte escogió... One Direction.