Hay programas que parecen de goma porque pueden hincharse a conveniencia. Ejemplo paradigmático es la serie El Príncipe. Los formatos surgidos en torno al antes, durante, después, dentro y fuera de El Príncipe logran estirar un simple capítulo durante horas y horas de programación en las que los actores tienen que contar hasta el aburrimiento los pormenores de cada escena. Al final acaban hablando de su personaje en primera persona y el público adormecido, que ya no distingue entre realidad y ficción, llega a dudar si habrá acabado realmente el episodio.
El formato tiene su público, pero más importante que eso es una rentabilidad que lo ha convertido en modelo a imitar. Lo hizo en TVE El ministerio del tiempo, que prolongaba cada capítulo con exhaustivos making of para muy fieles.
En el deporte, las carreras de motos y coches se rodean desde hace tiempo de larguísimos espacios previos que empiezan a impregnar al fútbol. Telecinco estrenó el jueves, después del amistoso de la selección española, el formato Código Sport. Esta vez estuvo dedicado a Andrés Iniesta, pero habrá más. A la audiencia del partido, la cadena sumó así el liderazgo en la medianoche y añadió la gran repercusión en las redes sociales de #iniestademivida, la emotiva historia de un niño que dejó a su familia con doce años para conseguir su sueño. Una operación redonda.