En algún momento el mando se nos ha ido de las manos. Porque cuando éramos pequeños y cambiar de canal era ciencia ficción sabíamos que si el viernes por la noche te sentabas delante del televisor salía el programa que buscabas. O que el sábado por la tarde después de comer te esperaba una película. Hoy en día ver un determinado espacio en la tele es pura supervivencia. Más allá de encontrarte a un grupo en una isla dando gritos y con más cambios de bañador que una pasarela, sobrevivir se ha convertido en un salto al vacío de la parrilla. Y no solo porque una tenga la sensación de que se repiten los mismos contenidos en todos los shows, que más o menos es así en muchas cadenas. Pero lo cierto es que con tanto cambio de parrilla los supervivientes vamos a parecer los espectadores si es que damos con el botón adecuado. A partir de la semana que viene, los tejemanejes de la isla desierta pasarán al martes, y suponemos que El Príncipe saltará de casilla para encajarse en otro lugar, de tal modo que en cualquier momento, si nos despistamos, Fátima y Faruq podrán aparecer sentados con Isa Pantoja en el palafito. Prueben si no dos semanas seguidas a buscar a la misma hora otro entretenimiento puntual. Apuesto a que se sentirán tan perdidos como Robinson Crusoe. ¿Hay algo más fuera de la isla?