El doctor más forrado de la tele

TELEVISIÓN

No habrá televidente compulsivo que desconozca el nombre de Gregory House desde que en el 2004 la Fox estrenó House M.D. (en España, simplemente House). De la misma manera sabrán del actor británico Hugh Laurie, que sin ser un guaperas, se hace querer como ese genio de la medicina dotado de un peculiar sentido de la ironía (aparte su flema muy británica) que se niega a vestir la bata reglamentaria, experto en enfermedades infecciosas (además de nefrología) en el hospital universitario Princeton-Plainsboro que la ficción ubica en Nueva Jersey. Sus métodos son muy peculiares (entre ellos evitar a los pacientes, salvo contadas excepciones), discute los diagnósticos de su equipo y suele acertar... Además pasea su 1,89 de altura con un bastón a causa de su cojera crónica como consecuencia de una necrosis muscular que le provocó adición a la vicodina. Y es buena gente.

Pero a Laurie el éxito no le llegó con un mágico chasquido de dedos. Ya era actor popular y acreditado entre el público británico. Nacido en Oxford y camino de los 53 otoños, arrastra una dilatada trayectoria en la televisión de su país, además de aparecer en numerosos filmes en papeles de carácter. En los tempranos ochenta salió con Emma Thompson, colaboró con los Monty Phyton, también con Rowan Atkinson (Mr. Bean) y entre sus facetas está la música. Casado y padre de tres hijos, se estrenó en 1996 como escritor de éxito con la novela negra paródica Una tarde de perros, de la que prepara una secuela. Laurie está entre los mejor pagados a razón de 700.000 euros por episodio. Sin duda, el doctor más forrado de la tele.