Mientras los ojos de todo el mundo se centraban en el rescate de los 33 de Atacama, los trabajadores de las centrales térmicas de As Pontes y Meirama (Cerceda), orgullosos de su pasado minero, arrancaban su propia marcha negra.
16 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.reportaje | 21.35
Mientras los ojos de todo el mundo se centraban en el rescate de los 33 de Atacama, los trabajadores de las centrales térmicas de As Pontes y Meirama (Cerceda), orgullosos de su pasado minero, arrancaban su propia marcha negra. El objetivo: reclamar que el decreto del Gobierno central, que prima el carbón nacional, no afecte a los 2.000 empleos, entre directos e indirectos, que dependen de la actividad de las plantas de Endesa y Gas Natural-Fenosa, abastecidas con lignito de importación.
Esta semana, Luís Pardo se echó a la carretera para compartir parte de esa ruta reivindicativa por las carreteras coruñesas. En ese recorrido, habló con los trabajadores, sus familiares, prejubilados preocupados por el futuro de sus hijos o los alcaldes de las comarcas que, a día de hoy, no encuentran una alternativa económica a los empleos que podría destruir un decreto que no ofrece compensaciones.