Tensión y emoción en la primera jornada de V Televisión. El proceso de rodaje dio sus resultados y el equipo superó su bautismo de fuego con buena nota
01 jun 2010 . Actualizado a las 15:57 h.Las instalaciones de Sabón vivieron ayer una jornada extraña. No está acostumbrado el edificio a tener tanta gente dentro a las siete de la mañana. Pero la ocasión lo merecía. Estaban los que tenían que estar y también los que no se quisieron perder el primer informativo en directo de V Televisión, presentado por Paloma Ferro: «Me temblaban las piernas. Hasta me pareció que no iba a poder manejar el prónter». Pero lo manejó. Y el informativo le salió niquelado.
Fue la primera constatación de que, pese a los nervios, solo había que hacer las cosas igual que todos los días anteriores e irían por su carril. La intensa preparación por la que pasó todo el equipo tenía que servir de algo. Y la máquina funcionó engrasada y ágil. Lo suficiente como para ir afrontando los primeros mensajes de los televidentes, expresados a través de la web. «Parece que hay un debate sobre cómo emitir The Wire», explicaba Lois Blanco, el director de la cadena. La serie de la HBO fue rodada en un formato de cuatro tercios, aunque V Televisión la emite en panorámico. Los puristas de la serie se han hecho notar. «Vamos a consultarles a los internautas qué prefieren». Así que el próximo capítulo se emitirá ya en el formato que elijan los televidentes.
Mientras en las instalaciones del nuevo canal se iba ajustando el tamaño de la mosca (el logo de la cadena que aparece sobreimpresionado en la pantalla), algún ruido que se colaba en la señal y otros detalles pequeños, por toda Galicia, los equipos de informativos capturaban contenidos nuevos para renovar los informativos. El primer día marcó la tónica: boletines vivos y en renovación permanente, entradas en directo, declaraciones nuevas. Ninguno fue igual que el anterior.
Llaman los espectadores
Parte de los ajustes que se fueron efectuando sobre la marcha llegaron a través de llamadas o comentarios de los propios espectadores. Esa era la gran novedad: el trabajo de todo el equipo estaba ya en muchas pantallas de Galicia, sometido al escrutinio de la audiencia.
A mediodía, los nervios se habían atemperado notablemente. «Lo más difícil fue por la mañana», comentaba uno de los realizadores tras acabar su turno. El informativo de las dos de la tarde había salido razonablemente bien. Había más noticias que tiempo para narrarlas, pero desde el control, entre la jefa de informativos y el realizador ajustan lo imprescindible y lo accesorio para cerrar el boletín en su tiempo exacto, 20 minutos.
Fue un día de encajes sobre lo que estaba previsto y lo que en realidad ocurre cuando se están 24 horas en el aire. Es entonces cuando asoman los imprevistos para poner a prueba la capacidad de un equipo que ayer vivió su primer día en el espectro televisivo gallego. Como la afonía de Lucía Vidal, que fue creciendo a lo largo de la tarde hasta que Gladys Vázquez tuvo que sustituirla en los dos últimos boletines. A grandes males, grandes remedios. La última palabra queda ahora en el mando a distancia de los gallegos.