La presentadora de «Gran Hermano» explica que uno de los secretos del éxito del programa es que «cuando más relajada estás, mejor sale el producto»
28 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Diez ediciones de Gran Hermano y el reality más genuino de la televisión sigue atrapando a una audiencia que ronda los cuatro millones de espectadores, cifras que escasean hoy en el medio. Detrás del concurso, que ahora está en su paso del ecuador, se mantiene una vitalista Mercedes Milá.
-Parece que en «Gran Hermano» se encuentra en su salsa. ¿Se ve en el programa a la periodista o a la mujer espectáculo?
-Soy lo que veis. Una cosa no quita la otra. Cada programa tiene su registro y yo intento acoplarme a él. Pero es la curiosidad de la periodista la que marca. Yo pregunto siempre, de una manera o de otra. Reivindico poder hacer distintas cosas sin que te cataloguen.
-Pero la televisión tiene mucho de espectáculo.
-La palabra espectáculo suena como si fuese a algo negativo, cuando en realidad es todo lo contrario. La televisión tiene que tener muy presente esa palabra y respetarla muchísimo; cualquier cosa que se haga tiene que regirse por las leyes de ese espectáculo. Es así hasta en las noticias, que si te fijas empiezan de una manera y terminan buscando un final también atractivo, ese espectáculo.
-Los informativos están cambiando, cada vez tienen más de magacines y de «show», dicen los expertos.
-Lo bueno ahora es que hay muchos informativos y puedes escoger. Los hay que tienen una línea basada más en los sucesos y otros en temas más sociales y políticos. A mí me gusta mucho el informativo de mi hermano Lorenzo, lo cual no quita que el de Pedro Piqueras me encante, y por eso les está yendo tan bien. Pero a mí me gustan los más asépticos.
-En «Gran Hermano» aparece cada vez más desinhibida, e incluso en la manera de vestir.
-Pasan los años, vas aprendiendo, perdiendo miedos, y cuando más relajada estás, mejor sale el producto.
-Usted no es una mujer tradicional, parece estar fuera de convencionalismos.
-No me gusta definirme así. Soy muy conservadora en algunas cosas, pero en otras intento ser rompedora. Hago lo que viene bien para el programa. Di un paso adelante con los trajes regionales, que era arriesgado, y ha salido bien.
-¿En qué se considera más rompedora?
-Hay tantas cosas a la edad que yo tengo. No doy por hecho nada, y eso suele ser rompedor porque cuestionas permanentemente lo que se te presenta. Es sano. Sufres menos y no te duermes en los laureles.
-Tiene fama de ser una mujer de armas tomar.
-Yo fui una chica con pocos miedos. Eso trae consigo que digan de ti que no te callas nada. O que la gente sepa que si tienes una denuncia que hacer no te vas a callar. Eso es bueno cuando eres periodista.