Doble de encierros

MIGUEL A. FERNÁNDEZ

TELEVISIÓN

DAR los sanfermines por partida doble, además de insólito tiene algo de osadía. Hasta ahora, los encierros eran monopolio de TVE, pero ahora se suma Cuatro. Insólito porque el pastel es la minucia de un millón de espectadores. Si la referencia es junio, estaría como mucho en el entorno del 16,3% para La Primera y el 7,5% para Cuatro. Hagan cuentas y comprobarán la propinilla que supone esta jugada, punto osada por la creciente polémica que en muchos sectores levanta eso de soltar por el casco viejo de Pamplona a varios toros estresados al límite y azuzados por miles de mozos, que además encuentran apasionante sentir su aliento en el cogote aún a riesgo de recibir una cornada. Sorprende la claudicación de Cuatro ante tan cuestionable espectáculo, cuando el perfil de su audiencia parece ser otro. Dicho esto, ambas se la juegan en la retransmisión. La Primera, con Javier Solano comentando, opta por el estilo más convencional. Con ellos el encierro dura lo que dura aunque después lo repitan con ligeras variantes. Se limitan al recorrido y para ello disponen de varias cámaras, algunas a ras de las vallas para lograr planos ciertamente vistosos. Cuatro echa la casa por la ventana con la barbaridad de 32 cámaras, una aérea robotizada. El taurófilo Manolo Molés comenta el encierro. La novedad está en que Cuatro logró los derechos dentro del coso, algo que a un profano se le escapa pero que por lo visto tiene su importancia. En todo caso, este partido a dos bandas se juega en el terreno visual. Concretamente en los escasos minutos que dura el encierro, porque el resto, como diría un castizo: ganas de marear.