Polar Express, Stuart Little, Godzilla. Estos títulos forman parte ya de la cultura pop. En todos ellos ha estado involucrado Rob Bredow, uno de los mejores especialistas en efectos especiales del planeta, que ofrecerá una charla hoy dentro del ciclo Mundos Digitales 07. Será a las 13.00 horas, en el auditorio de la Fundación Caixa Galicia, y él hablará sobre su más reciente creación, Locos por el surf, la historia de unos pingüinos surferos que en agosto llegará a las pantallas españolas. - ¿Cuántas personas están detrás de esta película? -Esta es una película de gran presupuesto. Éramos sobre 250 personas y trabajamos durante tres años en ella. -Este filme está basado en animales con características humanas. ¿Qué problemas genera eso? -Los animales no dejan de ser animales. Los pingüinos tienen unas dimensiones muy diferentes a los seres humanos y por eso nos vimos obligados a hacer alguna trampa, como ponerles rodillas, para que pudieran surfear. También tenemos un pollo y una nutria marina humanizadas. Todo lo hace muy interesante. -¿Es difícil trabajar con el mar desde un ordenador? El mar es dificilísimo. Pero las olas de surf verdaderamente son el no va más de la animación. Modelamos nuestras olas a partir de tres reales, una de Hawái, y otras de California, una grande y otra más pequeña, de las que se rompen en pedazos. -Los puristas reniegan de los trabajos con muchos efectos especiales. -Los efectos están al servicio de la película. En Locos por el surf hubo que cambiar varias veces el guión, precisamente por eso. Si la historia falla, no vale de nada la espectacularidad.