Reportaje | Estudio Uno TV El doblaje es parte inseparable de la cultura audiovisual española. Sin embargo, no hay escuelas especializadas y la mayoría de los profesionales salen de la radio y la televisión
18 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El estudio de doblaje Uno TV, pionero en Galicia, cumple 25 años. «Cuando empezó TVG, una de las primeras cosas que hicimos fue la serie Batman. La voz del protagonista era de Juan Esquivias, el que actualmente pone la voz a Frasier», recuerda el actual director de esta empresa, Javier Fernández. Las series Colombo o Diagnóstico asesinato, los dibujos animados Marsupilami o Beyblade, y largometrajes como Troya son algunos de los productos audiovisuales a los que Uno TV pone el audio actualmente. «En estos 25 años hemos trabajado prácticamente para todas las cadenas. Ahora el 70% de lo hacemos es para TVG, por lo tanto en gallego, y el resto en castellano para Filmax, Nickelodeon y Fox; también tenemos bastante subtitulación», explica Fernández. Esta empresa fue fundada en junio de 1982 por Silvino Fernández, Luis Rodríguez y Juan Guisanz con el nombre de Vídeo Galicia. «Guisanz fue el que empezó con el tema del doblaje cuando aquí no existía. No había dobladores, salieron todos de la radio y la televisión», recuerda Fernández. Falta de formación Y parece que, aunque ha pasado un cuarto de siglo, hay cosas que no han cambiado. En Galicia existen cinco empresas de doblaje que comparten un colectivo de 300 dobladores. «No existe ninguna escuela de doblaje. Tienes que formar tus propios actores; organizamos los cursos, los anunciamos y entonces esto se convierte en Operación Triunfo: algunos tienen dotes, otros no... Muchos no saben lo que es un actor de doblaje. Ha venido gente diciendo que se sabe tirar muy bien del caballo y arrastrarse, y bajar las escaleras dando tumbos. De los 150 que se presentan al cursillo sólo llegan treinta, y de esos valen cuatro o cinco». Lo que sí ha revolucionado la profesión son las nuevas tecnologías digitales; han permitido aumentar el volumen de trabajo y han facilitado la labor a estos profesionales; sobre todo a los denominados ruideros. «Siempre se dijo que las películas de vaqueros se hacían con dos cocos, y es verdad. Cuando los protagonistas se estaban peleando en el río, yo aquí en el estudio tenía un barreño lleno de agua y venga a chapotear para hacer el efecto de sonido. Menos mal que aparecieron los samples y los ordenadores. Ahora con el digital ya nos olvidamos un poco de todo». En cuanto a la animación, la mayoría de los personajes son doblados por mujeres. Javier Fernández asegura que «los dibujos animados hay que interpretarlos bastante más que a un personaje de ficción».