La artista gallega, que acaba de lanzar su primer disco en solitario, compartirá mañana escenario con el músico británico en el concierto «Night of the Proms»
28 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando habla, moviendo sus manos de largos dedos esculpidos sobre el violonchelo, Rosa Cedrón contagia la ilusión que ha puesto en Entre dous mares, su primer trabajo en solitario, que acaba de ver la luz. Tras nueve años siendo la voz de Luar na Lubre, esta mujer casi etérea reclamó libertad, la misma que ha decidido dar a los doce temas que integran este primer proyecto personal y «mágico». A punto de subirse de nuevo a un escenario con Mike Oldfield, en los dos conciertos españoles del espectáculo Night of the Proms (el viernes en Valencia y el sábado en Madrid), Rosa Cedrón dice estar «nerviosa, pero no asustada», dispuesta a disfrutar de cada minuto de magia y música. -¿Cómo surgió este proyecto? -Como sucede todo en mi vida, por sorpresa. Los planes no me funcionan, pero he aprendido que tengo que estar preparada, tener el trabajo bien hecho día a día. Cuando me preguntaban si habría otra colaboración con Mike Oldfield yo siempre decía que no lo creía porque no contaba con que volviera a aparecer en mi vida. Ya nunca más diré que no, porque de repente, siete años después, decide que va a volver a actuar en España y quiere contar conmigo. -¿Cuándo comenzó? -Ni me acuerdo. Estaba centrada en la grabación del disco. Me ilusionó, pero lo dejé un poco apartado para no descentrarme. Hasta ahora, que estoy sumergida. -¿Qué le supuso cruzarse con Mike Oldfield? -Mike Oldfield es un talismán que me trae suerte. Nos dio mucha suerte el haberlo conocido, a mí y al grupo. Y ahora viene un momento muy especial para mí y él aparece de nuevo, es como si se repitiese el ciclo. Me asombra. -¿Qué va a ver el público en estos conciertos? -Lo que soy. No me gusta envolverme en papel de regalo. Queremos hacer un espectáculo bonito, personal, que la gente salga contenta. -¿Está nerviosa? -Sííí (ríe). Sí, mucho. Pero eso es bueno, porque cuando sales a un escenario o afrontas un proyecto con excesiva tranquilidad no tienes nada que canalizar. Yo diferencio el nervio del miedo. Y estoy nerviosa pero no asustada.