La megaciudad de la cultura

Juan Fariña REDACCIÓN

TELEVISIÓN

El pequeño estado integrado en los Emiratos Árabes Unidos instalará en la Isla de la Felicidad museos diseñados por arquitectos como Frank Gehry o Jean Nouvel

19 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

? mediados del siglo XX, la economía de Abu Dabi se basaba en la cría de camellos, la producción de dátiles y verduras en los oasis, la pesca y la búsqueda de perlas en la costa. Las casas de la capital del país estaban construidas en su gran mayoría a base de hojas de palma y barro. Pero en 1958 se produjo un milagro. Se llamó petróleo. Los primeros petrodólares provocaron que en 1961 sus 15.000 habitantes pudiesen presumir de tener su primera carretera asfaltada. Cuatro décadas después, el oro negro permite que Abu Dabi proyecte un lujo llamado la Isla de la Felicidad. Son doscientas setenta hectáreas que formarán una especie de monte Gaiás en versión exagerada (a los habitantes de Abu Dabi el petróleo les surte de dinero fácil, no así a los gallegos). La gigantesca urbanización en la capital de los Emiratos Árabes Unidos albergará un museo Guggenheim diseñado por el arquitecto Frank Gehry, un museo clásico salido del estudio de Jean Nouvel, un centro de artes escénicas ideado por Zaha Hadid y un museo marítimo cuya forma ha salido de la inspiración de Tadeo Ando. Es decir, las cuatro superestrellas de la arquitectura mundial en el mismo barrio. Inauguración en el 2012 Esta versión árabe de la Ciudad de la Cultura gallega se completará con 19 pabellones dedicados a las artes que flanquearán un canal de 1,5 kilómetros que se construirá dentro de la isla y un museo nacional. Oficinas, hoteles y viviendas completarán la ampliación de Abu Dabi hasta sumar una astronómica inversión de 20.800 millones de euros. Las previsiones indican que el complejo se irá inaugurando por fases a partir del año 2012. El secreto para que un país que mide poco más de 70.000 kilómetros cuadrados y tiene alrededor de 1.800.000 habitantes pueda poner en marcha estas ideas megalómanas son los 100 millones de toneladas de petróleo que anualmente exporta. La finalidad de tanto dispendio es, según la Autoridad de Turismo y Desarrollo de Abu Dabi, crear un espacio cultural contemporáneo sin precedentes en la región. El jeque sultán Bin Tahnun al Nahyan, responsable directo de la idea, señaló durante el acto de presentación de la Isla de la Felicidad que los hechos que estaban sucediendo en otras ciudades árabes como Beirut, antaño modelos de desarrollo para Oriente Próximo, era «una desgracia», y que Abu Dabi «quería regresar a otros tiempos». Para este fin, los mandatarios de Abu Dabi han contratado a personalidades como Thomas Krens, director de la Fundación Solomon R. Guggenheim, que trabajó con la empresa de arquitectura Skidmore, Owings & Merrill en la definición del plan maestro de la urbanización de la isla. Los políticos del estado árabe también han abordado a la Universidad de Yale para crear una escuela de arte. No hay puerta que el petróleo no abra.