EL VIEJO televisor. Afirman fabricantes y vendedores, que en el 2009 los receptores de tubo sucumbirán ante los de plasma. O sea que R.I.P. para los rayos catódicos porque será indispensable disponer de sintonizador digital o bien con decodificador TDT (Televisión Digital Terrestre) o DVB-T (Digital Vídeo Broadcast-Terrestrial). En España marcan el 2010 como fecha tope para el apagón analógico, a excepción de Soria (alguna ventaja tiene ser la provincia menos poblada de España¿) que lo hará en el 2008. Así que preparémonos para la pantalla widescreen (16:9) de plasma, al parecer la alternativa de mayor éxito en planas. Lo preocupante es lo que ocurrirá con los viejos receptores, compañeros durante más de cinco décadas en España. Hablemos de eso. A primera vista, millones de aparatos serán destinados a e-scrap o desecho electrónico. Siendo bien pensados, irán al reciclaje, aunque todavía acaban en escombreras o, menos mal, en el desván. Con todo, conviene valorar en tal vorágine destructora, que esos aparatos, sus numerosos modelos, son parte de la historia del XX. Existe ya la disciplina arqueología del consumo, pero a nadie parece interesar la conservación de viejos televisores, parte de la tecnología humana. Berlín abrió un Museo de la Televisión, en la Filmhaus de Potsdamer Platz. También existe en El Salvador. Hay más, pero nada se estila por aquí. Muy injusto con el (casi) difunto compañero catódico.