Vigo proyecta cuatro museos cuando aún tiene dos sin contenido

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IAGO MANEIRO

Los nuevos edificios se dedicarán al automóvil, la conserva, la arqueología y la emigración El Verbum expone juguetes y la Zona Franca ha traspasado el complejo sobre el mar

30 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El Concello de Vigo promueve cuatro nuevos museos para la ciudad, pese a que dos de los cinco existentes languidecen desde su apertura. La Casa das Palabras y el Museo del Mar, cuyo mantenimiento cuesta cerca de tres millones de euros al año, todavía carecen de un proyecto definido. En el caso del Verbum, un complejo municipal situado junto a la playa de Samil y en teoría dedicado al lenguaje, sólo se ha logrado engordar artificialmente su número de visitantes con actos de lo más variopinto que poco o nada tienen que ver con las palabras: conciertos de jazz, muestras de arte africano, entrega de diplomas... Actualmente, el edificio acoge una exposición de juguetes antiguos. La alcaldesa Corina Porro llegó a plantearse darle otro uso al poco de llegar al cargo. El Ayuntamiento echó mano de la Universidad para intentar reflotarlo y luego nombró director a un funcionario que también se encarga del archivo Pacheco. Lois Cea busca empresas (se lo ha ofrecido a editoriales) que apadrinen los cubos interactivos de la exposición permanente. La situación del Museo del Mar no es mucho más esperanzadora. Se abrió en el 2002 con una exposición temporal sobre la batalla de Rande y desde entonces está en obras por problemas de climatización. El organismo público que sufragó su construcción, el Consorcio de la Zona Franca, aprobó hace dos semanas su cesión a la Consellería de Cultura. Era un muerto del que quería librarse y ha accedido incluso a sufragar su mantenimiento durante un período transitorio de tres años. Cambios «El proyecto es bueno y yo creo que ahora con la Xunta al frente se va a poder demostrar; no tenía sentido que este museo estuviese al margen de los ámbitos de decisión sobre el patrimonio cultural», asegura su director, Pablo Carrera. La colección permanente adquirida a lo largo de años sigue a la espera de una oportunidad para montarse en cinco grandes bloques (ballena, oceanografía, extracción, conservación y comercialización). El plan depende ahora de Santiago. El debate sobre estos complejos ha eclipsado de alguna manera al gran museo de la ciudad, el de Castrelos, pendiente todavía de reformas y de la actualización de sus fondos. Recibe poco más de 30.000 visitas anuales, el doble que el Verbum y la mitad que el Marco. Pero toda esta situación no impide impulsar otros cuatro museos, por más que se trate de iniciativas cuya viabilidad genera dudas en muchos sectores. El plan general de urbanismo, pendiente de aprobación definitiva por parte de la Xunta, ha reservado terrenos para crear contenedores dedicados al automóvil, la conserva, la arqueología y la emigración. Relación El primero de ellos contaría con el patrocinio de PSA Peugeot-Citroën. Al menos así lo aseguró el director de la factoría, Javier Riera, antes de que se anunciase su retirada y de que la dirección del grupo en París empezase a hablar de recorte de gastos. La ubicación planteada es Balaídos, junto a la fábrica. El de la emigración parece menos claro. Se prevé en la Estación Marítima, pero la Autoridad Portuaria cree que no hay espacio. PP y BNG votaron en contra de una propuesta que hicieron los socialistas en el Parlamento gallego en esta dirección a mediados del 2004. El proyecto podría chocar con uno de similares características en la Cidade da Cultura. Otro museo planificado, el de la conserva, ocuparía parte de la vieja nave de Alfageme en Bouzas. Sin embargo, la reciente compra de la compañía por parte de Conservas Peña ha sembrado de dudas la operación, que va ligada a la recalificación de parcelas para la construcción de viviendas. Para el museo de la arqueología se ha pensado en la zona de Muíño do Vento, al abrigo del Museo del Mar de Alcabre, por tratarse de un lugar rico en yacimientos.