La «Alegría» regresa a Madrid

Marina de Miguel LA VOZ | MADRID

TELEVISIÓN

La prestigiosa compañía canadiense retorna a España con su espectáculo más mítico y hermoso, en el que la fantasía y la magia se unen para iluminar la vida cotidiana

29 oct 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?ortícolis, mandíbula desencajada, nervios a flor de piel, exclamaciones de sorpresa, risas, alguna que otra lágrima de emoción y muchos aplausos. Éstos son algunos de los efectos que provoca contemplar en directo un espectáculo del Cirque du Soleil. Así lo han podido comprobar los privilegiados que ayer asistieron al aclamado retorno de Alegría , montaje con el que la compañía canadiense se dio a conocer en España hace ya ocho años. Si en aquella época los negros carteles con la silueta de un ave despertaron la curiosidad por este nuevo concepto de circo, ahora su estreno coincide con el anuncio de que permanecerán en el aparcamiento del palacio de la Peineta hasta el 3 de diciembre, cuando estaba previsto que hicieran las maletas el 26 de noviembre. El 22 de febrero recalarán en Barcelona y ya en julio, en Gijón. Tras el homenaje al hombre anónimo de Quidam , el antídoto contra la violencia y el pesimismo que representaba Saltimbanc y el himno oriental a los cuatro elementos plasmado en Dralio , la formación de Guy Laliberté y Franco Dragone, en calidad de presidente y director, vuelve con su espectáculo más mítico, en el que la fantasía y la magia iluminan la vida cotidiana. Aunque Alegría es un carnaval que trae a la memoria los circos familiares ambulantes que recorrían Europa antaño, el ambiente de la producción es nostálgico, acorde con este tiempo otoñal. En este espacio, que se nutre de la vida y los sueños, los Viejos Pájaros nostálgicos, que se creen todavía jóvenes y hermosos, se contonean por las gradas del Grand Chapitea . Las jóvenes y etéreas ninfas, que exudan belleza y sensualidad mientras se deslizan por el escenario, y el bonachón Tamir, ataviado con su inconfundible chaqueta dorada, están dispuestos a prestar su servicio a quien lo precise. A las geniales proezas acrobáticas de los Bronx sobre el trampolín Power Track, de 105 metros de longitud, le sucede la danza del fuego, en la que los artistas hacen girar su bâton con fuego por todo su cuerpo, al son del ritmo embriagador de los tambores congoleños . Romántica y elegante es la actuación de equilibrismo, un auténtico ejemplo de fuerza, habilidad y contorsionismo sobre varas de diferentes alturas. El anhelo del hombre por volar también está presente en Alegría con un número en el que el artista desafía la gravedad y la razón. Las imposibles contorsiones de las bailarinas orientales, la lucha por conquistar el viento de los piratas aéreos, los desafiantes saltos en las barras rusas y el ingenioso humor de los payasos vuelven a demostrar que en el Cirque du Soleil todo es posible, incluso que caiga una gran tormenta.