Gran triunfo de Guleghina

Antón de Santiago

TELEVISIÓN

15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La presentación de la ópera Norma , de Bellini, constituyó un gran éxito, si a la reacción del público, que llenaba el Palacio de la Ópera, nos atenemos. Fue el triunfo de tres magníficas voces, de un coro de gran profesionalidad y un batuta con oficio y, sobre todo, de una historia de enorme fuerza dramática sostenida en una música de extraordinaria belleza. Mención especial merece la voz de María Guleghina, un torrente de belleza, especialmente cuando la emite con comodidad, apoyada en un formidable temperamento y una entrega absoluta al personaje, complejo y lleno de sentimientos encontrados, que ella sirve con efusión; la conexión con el público es instantánea. Fue, sin duda, la gran triunfadora de la noche. Morbidez Gran capacidad actoral tiene también Alina Gurina, que carece de la morbidez que reclama Adalgisa. Casanova da empaque vocal al procónsul Pollione. Una función que nos podría transportar a la mitad del pasado siglo, en la que las óperas de Rossini y el propio Bellini, perlas del belcantismo, se cantaban con sesgos del estilo verista de finales del XIX. Guleghina adapta el personaje a sus actuales condiciones vocales. Está más propia en roles como Lady Macbeth, Abigail o Gioconda. A estas alturas, después de la revitalización del belcantismo romántico, del que hay magníficas muestras en el Festival Mozart coruñés, y de los eruditos esfuerzos de los historicistas con el bel canto barroco, ¿se puede o se debe ofrecer así una obra de Bellini, aunque tenga la potencia dramática de Norma ? Se puede, sin duda, aquí tenemos el ejemplo, y probablemente es legítimo, y si al público le gusta, miel sobre hojuelas. Pero, en Bellini, y concretamente en Norma , hay mucho que cantar, especialmente los personajes femeninos, y de un modo estilísticamente muy exigente: la inspiradísima melodía belliniana, que surge del espíritu del sentimiento que desea expresar, está prácticamente desprovista de adornos -lo que se llama canto spianato - que exige gran capacidad de fiato , fraseo extenso y con exquisito legato , esfumaturas , y pianísimos y filados impecables. De esto hubo déficit, pero aun así Guleghina, conquista al público. Solvencia El papel del sacerdote Oroveso lo defendió Carlo Colombara con su solvencia habitual. Cumplió Amil como Clotilde y Pablo Carballido estuvo impecable en su breve papel de Flavio. ¿No se le van a dar oportunidades de mayor fuste en este festival, o en el Mozart o la propia OSG? La puesta en escena firmada por Flavio Trevisan, trabajada en lo actoral, resulta sorprendente en lo escenográfico: en su época bonita, suntuosa y abigarrada, pero quizá fuera de lugar, del lugar donde ocurren las cosas: el bosque druídico con la luna plena en lo alto -un luar na lubre-, donde se la invoca en el maravilloso Casta diva , y no en un interior palatino. «Norma».