ESTOS días, en Madrid, algunos viandantes se llevan una sorpresa de campeonato cuando, tras ser objeto de una broma, descubren que el bromista se desprende de su caracterización y resulta ser... Alfredo Urdaci, que graba un programa de cámara oculta. El ex director de informativos se reinventa. Sin piedad, aunque sepa que irse a entretenimiento conlleva un riesgo. Si se cambia y el resultado es malo, a veces es imposible regresar. No puedes hablar un día de la crisis de Oriente Próximo y, al siguiente, de la adopción de Carmen Cervera. Algunos hicieron algo parecido. Piqueras tuvo que lidiar con un magacín matinal que incluía una mesa del corazón. Como él mismo reconocería después, se le veía desencajado sin saber muy bien cómo moverse en el plató. Pero ha podido volver a las noticias con éxito. Quien dijo lo de CCOO accedió a posar con la pancarta del sindicato; ha sido monologuista con Flo; tendrá un cameo como actor con Ana Obregón, y se dedica a gastar bromas. Un paso de gigante. Urdaci se ha ido tan allá de informativos... como para no volver nunca.