La ministra tiene sed de micrófono

La Voz

TELEVISIÓN

LA MINISTRA de Cultura, Carmen Calvo, se levantó el pasado viernes con sed de micrófono. Se subió al coche oficial y, en el trayecto, se propuso que ella, y no el fraude de los sellos, abriría ese día los informativos de televisión de las tres. Sólo así me explico su desliz, al anunciar a los periodistas que cubrían su visita y la de la Reina a la Feria del Libro de Madrid que la cantante Rocío Jurado «acababa de tener un infarto cerebral». La que armó. Horas de locura para los equipos de informativos y programas del corazón, que alteraron sus contenidos y se encontraron con el desmentido rotundo de un sorprendido hermano de la cantante. A la ministra se la veía venir. Si vieron la noticia, se habrán fijado en que, mientras la Reina contaba en un stand qué edades tenían sus nietos -un momento divertido que aprovecharon los cámaras, pues Doña Sofía no recordaba exactamente las edades de cada uno de los niños-, Carmen Calvo insistía en llamar la atención agitando con sus manos una camiseta. Doña Sofía seguía hablando, sin atender a la titular de Cultura. ¿Debe una dirigente política hacer público el estado de salud de una cantante? Está claro que no. Con más razón si su información es errónea y si los familiares de la enferma no han hablado aún. El PSOE elaboró hace meses un vídeo en el que enseñaba a sus cargos a comportarse ante la cámara. ¿Recuerdan? Se decía por ejemplo que hay que utilizar siempre camisa blanca y que el nudo de la corbata debe estar bien puesto. Hágase otro vídeo con un capítulo más: Cómo, simplemente, inaugurar una feria del libro, hablar si acaso de libros¿ y evitar un bochorno innecesario en los informativos de las tres de la tarde.