La isla de José María Iñigo

La Voz

TELEVISIÓN

28 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

UN « REALITY-SHOW» es eso y nada más que eso: un show . Y como tal debe tratarse. Lo que espera el populacho de este tipo de espacios no son discursos culturales ni enriquecedores debates. La gente quiere chicha y chicha hay que darle. Un reality es el circo moderno en el que fieras y gladiadores saltan a la arena para deleite de un público enfervorizado. Antiguamente, si el circo se hacía en Roma, el éxito estaba garantizado. No siempre era así en otras provincias. Hoy en día, si el circo lo monta Telecinco, éxito también asegurado. La cadena de Fuencarral se ha especializado en telerrealidad y lo cierto es que la borda. Con insana envidia miran otras cadenas sin comprender cómo sus eternas apuestas en este género sólo cosechan fracasos, mientras los vecinos cuentan sus proyectos por éxitos, a pesar de su más que discutible calidad. Para hacer leña del árbol caído nada mejor que heredar ese antiguo formato rechazado u olvidado por la competencia y resurgirlo cual ave Fénix hacia el Olimpo de las audiencias. Sucedió con Operación triunfo y sucederá a partir del martes con la nueva entrega de La isla de los famosos. ? En Telecinco saben cómo hacer un reality . Empezando por el cásting de concursantes, siguiendo por la elección de sus presentadores y culminando con una puesta en escena soberbia y muy superior a la de sus competidores. La nueva entrega no deja nada a la improvisación. Se habla de Pipi Estrada, de Marlene Morreau y, como guinda del pastel, nuestro rey del porno, Nacho Vidal, como posibles supervivientes. Al frente, Jesús Vázquez y de reportero caribeño estará José María Íñigo rapado al cero y con bermudas. Lo dicho, un show .