Ang Lee celebró con gesto amargo su Oscar al mejor director tras la derrota de «Brokeback mountain» La corrección se impuso en un palmarés que se anunciaba transgresor
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Fue un auténtico impacto. Haciendo honor a su título, la película Crash , cuya traducción al español sería «colisión», daba el golpe de efecto en la 78 edición de los premios Oscar al alzarse como mejor filme del año por encima de la gran favorita, Brokeback Moutain . La polémica historia de amor entre vaqueros, que partía como preferida con ocho nominaciones, tuvo que conformarse con tres estatuillas, entre ellas la de mejor director para Ang Lee, en una gala donde lo políticamente correcto se impuso a la anunciada trasgresión. La gran noche de los premios de la Academia dejaba con la miel en los labios a quienes esperaban una ceremonia histórica y relegaba a un segundo puesto al filme del director taiwanés, premiado también en las categorías de mejor guión original y mejor banda sonora. «Esta película no habla del amor homosexual, sino del propio amor en sí mismo», eran las palabras que Ang Lee dirigía a la audiencia mientras recogía la estatuilla a la mejor dirección. Un mensaje que, según los especialistas, no consiguió llegar hasta los miembros de la academia, quienes prefirieron coronar a un filme centrado en la problemática racista antes que arriesgarse a bendecir a las parejas homosexuales. «Quizá la cruda realidad es que América no quiere que los vaqueros sean gais», era la explicación que daba en rueda de prensa el guionista de la película, Larry McMurtry, quien compartió el Oscar con Diana Ossana. Otros, como el crítico de Los Angeles Times Kenneth Turan, consideran que la decisión salomónica de la Academia «es una forma de contentar a aquellas personas que no acaban de sentirse a gusto cuando ven besarse a dos hombres, pero quienes seguir siendo liberales si se miran al espejo». Por su parte, el director Ang Lee no quiso entrar en la polémica y contestó con un efímero «no lo sé» tras ser interrogado sobre los motivos de Hollywood para denegarle la victoria. Más allá del trofeo a la mejor película, la gala no reservó grandes sorpresas en el resto de las categorías, donde se impuso un palmarés repleto de producciones independientes. Como no podía ser de otra forma, Philip Seymour Hoffman se alzó como mejor actor principal gracias a su papel en la película Capote . También la preferida más popular, Resse Whiterspoon, se estrenaba como ganadora a la mejor actriz después de interpretar a la cantante de country June Carter en el musical En la cuerda floja . George Clooney y Rachel Weisz, ambos ganadores de un Globo de Oro, fueron galardonados como mejores artistas de reparto por su participación en Syriana y El jardinero fiel respectivamente. Clooney, que se encontraba también nominado en la categoría de mejor director por Buenas noches, y buena suerte , fue el primer premiado de la noche. «Bueno, ya no gano el de realizador», bromeó en su discurso de agradecimiento. Tal y como él mismo vaticinó, el «hombre vivo más sexy de 1997» tampoco consiguió ningún premio para su película, que estaba nominada en seis categorías. Un fracaso que se repetía en el caso del thriller político Munich , dirigido por Spielberg, que se quedó a cero al final de la ceremonia. En el terreno internacional, la academia consagró al documental francés La marcha de los pingüinos y a la película sudafricana Tsotsi , que levantó la figura dorada a la mejor producción extranjera. El premio dejaba fuera de juego a uno de los filmes que más controversia había creado en esta edición, la producción palestina Paradise Now. La historia de dos terroristas suicidas, que se anunciada como vencedora, había levantado ampollas en Israel, donde incluso se pidió que fuera retirada del concurso. Con la polémica fuera del escenario, la gala 2006 de los premios podría ser recordada, sin embargo, como una de las más repartidas de la historia, ya que no hubo ninguna producción que barriera a las demás con una lluvia de premios. Concretamente, cuatro películas compartieron la gloria tras ganar tres Oscar cada una. Además de Brokeback Mountain, su rival Crash consiguió también el triplete con los oscars al mejor montaje y el mejor guión original. La lista en el podium la completan títulos como King Kong - mejores efectos especiales, mejor mezcla de sonido y mejor edición de sonido- y Memorias de una geisha, que logró hacerse un hueco entre los galardones técnicos tras alzarse con los premios al mejor vestuario, fotografía y dirección artística.