«Rosa será la gran sorpresa»

Lola Ramírez MADRID

TELEVISIÓN

L. R.

Entrevista | Javier Castillo, «Poty» Enseña a bailar a famosos más o menos torpes y asegura, él, que compartió escenario con la Plisetskaya, que el truco está en explicar la danza sin tecnicismos

05 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Javier Castillo, Poty nació en Torrelavega (Cantabria) hace 45 años y descubrió la disciplina del ballet clásico a la edad en la que triunfan las grandes figuras. Toda su experiencia y su saber lo llevan ahora a los platós de televisión, en donde en un pispás enseña a bailar a los famosos. «Círculo de baile. Primer piso». El letrero nos lleva a una sala de baile situada en un céntrico edificio madrileño. Milene baila un chachachá con su pareja, ante la atenta mirada de Poty. Es miércoles, 1 de marzo, primer día de los tres que se utilizan para preparar la gala del lunes. Observo la soltura que ha adquirido la brasileña y el maestro de baile, que lee mis pensamientos, me advierte que allí no se pueden hacer fotos. Así es que me limito a mirar. Al terminar, Milene se acerca a Poty y le da un beso de despedida. «Mi hija ha colocado tu foto en el cabecero de su cama», le dice con una sonrisa. -¡Quién se lo iba a decir! ¿Cómo consigue que alguien que no tiene ni idea de bailar pueda llegar incluso a hacerlo con acrobacias? -No hay mucho misterio. Yo soy un profesional de los pies a la cabeza, eso ya me lo digo yo, no hace falta que venga mi abuela a decírmelo, soy muy trabajador y muy serio con mi trabajo. Entonces, creo que el quid de la cuestión es explicarse bien, olvidar los tecnicismos y popularizar al máximo el diálogo. Y ya ves, el resultado es buenísimo. -Sospecho que haría bailar a un elefante¿ -En una cuerda floja¿ He hecho bailar a lo que no está escrito, pero tengo muy buena escuela. En los diez años que estuve en el Telemaratón de Antena 3 enseñé a bailar en tiempo récord a miles de personas. He aprendido muchísimo allí. -Sus alumnos famosos parecen muy disciplinados¿ -Lo son. Además yo tengo muy buen carácter, pero me gusta trabajar duro. Y aquí hay que sacar cada semana una gala adelante. Yo preparo la coreografía con los bailarines entre el lunes y el martes, y de miércoles a viernes la ensayo con los famosos. -«Con los pies y con las manos se emiten grandes mensajes», lo dijo en el 2002. ¿Qué nos dice Rosa? -Rosa será la gran sorpresa de esta temporada. Esta muy guapa y ha adelgazado mucho. Va al gimnasio, se ha puesto las pilas y se ha quitado la empanada mental que tenía con sus gorduras. Recuerdo lo que le costaba ponerse frente al espejo cuando llegó a Operación Triunfo, con 130 kilos de peso. Tiene una gracia impresionante. ¡Cómo baila! Lo lleva en la sangre; por eso no hay que magnificar: la gracia la lleva puesta y yo lo único que he hecho es ayudarla a sacarla al exterior. -No es por incordiar, pero yo creo que en «¡Mira quién baila!» el sexo fuerte son las chicas, porque ellos¿ -Pero ha mejorado mucho la raza. España no era o no es un país de bailarines¿ Aquí los chicos no bailan¿ -Será en la ciudad, porque en los pueblos se ha bailado siempre, sobre todo el «agarrao». Dos viejos de pueblo bailando un pasodoble es¿ -¡Una delicia! Estoy de acuerdo, pero tradicionalmente, al principio de los tiempos, la danza era una cuestión de hombres, de luchas guerreras. Pero yo creo que bailar es una delicia y, en cuanto al programa, aquí la primera edición la ganó Claudia, y la segunda, Civera; vamos a ver en esta edición qué pasa. -Parece que hay muy buen rollito en «¡Mira quién baila!». ¿Nuestro mundo necesita más pasodobles? -Seguro. Mira, yo creo que el bailar es una terapia. La gente que pasa por el programa nos lo dice. Para Carmen Sevilla esto ha sido su vida y Rosa dice que se siente más feliz que nunca. La danza sería un beneficio para todos. A Poty, después de más de 40 años de alegrías y alguna que otra tristeza, le siguen llamando «el quitapenas».