TVG recupera para las sobremesas uno de los clásicos de la serie culebrón. Las maldades de Angela Channing harán más ligeras las digestiones gallegas
23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.En el año 85, España vibraba cada tarde con las andanzas de los Channing. El valle de Tuscany escondía Falcon Crest, una mansión maravillosa y unos viñedos de ensueño -fue cuando los españoles descubrimos el vino californiano- dirigidos con mano de hierro por Angela Channing, la mujer más mala del mundo. El lujo, la crueldad, el sexo y unos guiones que ponían patas arriba la historia cada semana convirtieron a Falcon Crest en una serie mítica que TVG rescata cada cierto tiempo. Ahora la emite en su horario de sobremesa, a partir de las cuatro de la tarde y, aunque su audiencia es bajísima, ningún televidente casual se puede abstraer del embrujo de la serie. Resulta curioso que el perfil del espectador de Falcon Crest sea el de un varón jubilado de clase alta. Seguramente, se trata de aquéllos que en los ochenta no podían seguir el culebrón con más caché de la televisión, pero que oían hablar de él en casa. La serie, que duró nueve temporadas y 227 episodios, no tuvo en Estados Unidos la repercusión de sus antecesoras, Dallas y Dinastía , aunque en Europa arrasó. Resistió con más pena que gloria, pero la diabetes de Jane Wyman -ex esposa de Ronald Reagan y ganadora de un Oscar- obligó a terminar con una historia que encumbró a actores de los que hoy nadie se acuerda, pero en la que también participaron mitos del cine, como Mel Ferrer, Lauren Hutton, Leslie Caron, Lana Turner, Ursula Andress, Kim Novak o Lina Lollobrigida.