INTERFERENCIAS | O |
21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A PUNTO de cumplir 25 años, 230 documentales de producción propia y un prestigio incuestionable son los avales de Al filo de lo imposible , que esta noche asoma a La 2 para una nueva temporada. Será con El valle de los ecos , una escalada a las vertiginosas paredes de roca del valle de Yosemite, en Utah, EE. UU., a cargo de los hermanos Iker y Enero Pou. El equipo de Sebastián Álvaro logra imágenes que visten de espectacularidad a la televisión, pero al tiempo aboga por valores que nunca sobran y a veces se antojan escasos en lo cotidiano. Desde la solidaridad al trabajo en equipo, pero sobre todo para demostrar que sobra espacio para la aventura. Y la aventura implica riesgo, que no temeridad. Es por eso por lo que en más de dos décadas en antena ha tenido algunas muertes y bastantes heridos, con lo cual Al filo de lo imposible se reviste de también de épica. Cómodamente sentados en la butaca, las cámaras de TVE nos acercan a mundos, si no ignotos, cualidad en vías de extinción con eso de la globalización, apenas conocidos a través de tópicos y simplezas. Esta vez subiremos al ocho mil Nanga Parbat, atravesaremos el Gran Mar de Arena en Libia, descenderemos al mar en busca de buques de la Primera Guerra Mundial , iremos a la Antártida y a Groenlandia. Hoy, a las 21.30 en La 2, es el «pasen y vean».