«La ópera debería formar parte de la vida cotidiana de la gente»

Xosé Ruíz A CORUÑA

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La soprano, de ascendencia ourensana, cantará «La Traviata» de Verdi en A Coruña, después de haber cosechado grandes éxitos en Londres, Washington y Barcelona

13 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de haberlo cantado en la Ópera de Roma o en México, al lado de Rolando Villazón, Ángeles Blancas regresa este jueves al personaje de Violetta, la protagonista de La Traviata de Verdi, en el Festival de Ópera de A Coruña. La soprano vuelve a la tierra de su madre, la ourensana Ángeles Gulín, la más importante soprano gallega del siglo pasado, tras haber cosechado en estos últimos años numerosos éxitos en el Covent Garden de Londres ( Luisa Miller ), la Ópera de Washington ( El barbero de Sevilla ), el Teatro Real de Madrid ( Semiramide ) o el Liceo de Barcelona ( Turandot ), entre otros. -Desde que debutó «La Traviata», en 1998, hasta hoy, ¿cómo ha evolucionado su concepción del personaje? -Con los años he ganado en madurez, en estabilidad, y mi visión del personaje ahora no tiene nada que ver con ese tópico absurdo según el cual Violetta serían en realidad tres voces, tres sopranos en una. Yo a Violetta la veo como una mujer de verdad, muy próxima, que ha llevado la vida que ha querido hasta que un día conoce el amor verdadero y se lanza a por él, sabiendo que no tiene nada que perder. -De sus interpretaciones se suele destacar siempre que la cantante y la actriz son una sola. ¿Cómo aborda la preparación de sus personajes? -Todo lo que hagas puede resultar enriquecedor, sobre todo ciertas lecturas. A mí me gusta empaparme de los autores que escribieron en vida del compositor, conocer la historia, lo que ocurría social y políticamente en la época. Yo absorbo todo eso y cuando llego a la partitura tengo acumulado un bagaje muy importante. Intento además aproximar los personajes a la realidad, hacerlos cercanos, y pongo toda el alma en ello. -Siempre se dice que, en España, a los cantantes de aquí se les valora menos: ¿tópico o hecho cierto? -A los cantantes españoles, tanto el público como la crítica de aquí, nos miran de otra forma. Sobre todo esta última ejerce una presión mayor, es mucho más dura con nosotros, como si todo lo que viene de fuera tuviese un nivel más alto. -Usted ha vivido la ópera desde pequeña, con sus padres, aquí y fuera. ¿Cree que el nivel alcanzado por la ópera en España, ahora, es importante? -Se ha avanzado, es cierto, pero aún queda mucho por hacer. Debería haber más teatros, temporadas más largas y producciones accesibles para el público. La ópera, que es el espectáculo más completo de todos, tendría que formar parte de la vida cotidiana de las personas, porque además gusta mucho. Lograrlo debería ser una tarea de los políticos. Talento hay de sobra. -Siempre papeles muy distintos, óperas, estilos. ¿Cómo los elige? -Nunca he tenido la oportunidad de proponerle a un teatro lo que querría cantar; siempre ha sido al revés. He aceptado lo que me han ofrecido, y así he ido haciendo un repertorio diverso en personajes, aunque siempre respetando mi tesitura. No me gusta el encasillamiento. -¿Qué consejos le dieron sus padres cuando decidió que también quería ser cantante? -Ellos conocían muy bien lo que hacía falta para llegar en esta profesión y si yo no hubiera valido me lo habrían dicho, porque siempre fueron muy sinceros conmigo. Cuando les dije que quería cantar, su único consejo fue: «Ponte a trabajar y luego ya veremos...». -¿Siente algo especial al cantar en Galicia? -Quiero a Galicia, a su paisaje maravilloso, a la tierra, y siento una morriña especial aquí, pero debo decir que Galicia se portó muy mal con mi madre, y esa espinita la llevo clavada en el corazón. Ella amaba esta tierra, salió de un pueblecito de Ribadavia y nunca lo olvidó. Sin embargo, murió y aquí aún no ha recibido un homenaje.